Aún así, juro que las infusiones y las lecciones espirituales más verdaderas y más inquebrantables que he recibido son las que me ha inculcado mi difunta madre, que siempre han estado frescas en mí. Han sido plantadas en mi naturaleza como si fueran semillas plantadas en mí ser físico. Observo exactamente que otras instrucciones han sido construidas sobre esas semillas. Es decir, las lecciones plantadas en mi naturaleza y en mi espíritu por mi madre cuando tenía un año, ahora las veo a la edad de ochenta años como semillas fundamentales entre las grandes verdades.
Por ejemplo, considero certero que he aprendido del comportamiento compasivo y de los actos de mi madre y de sus enseñanzas espirituales, a ser compasivo, que es el más importante de los cuatro principios de mi camino, a ser clemente y compadecerse, que son la más grande verdad de Risale-i Nur. Sí, la compasión de la maternidad comprende verdadera sinceridad y verdadera abnegación, pero es un mal uso de ello no pensar en el Más Allá – una tesorería de diamantes para su hijo inocente - y a volver su rostro hacia este mundo, que parece pedazos de vidrio temporarios y efímeros, y a compadecerse con él de esa manera, es mal usar esa compasión.
Una prueba de este heroísmo de las mujeres con respecto a la compasión, que no quiere ninguna recompensa en absoluto ni nada a cambio, y por sacrificar sus propios espíritus, que de ninguna manera busca beneficio personal y demuestra que una gallina, que tiene una muestra diminuta de esa compasión, atacará a un león para salvar su polluelo y sacrificará su espíritu por su polluelo.
Ahora, la sinceridad es el principio más valioso y esencial en la enseñanza Islámica y en las obras que pertenecen al Más Allá. La sinceridad verdadera está presente en el heroísmo de este tipo de compasión. Si estos dos puntos comienzan a desarrollarse entre las mujeres, conducirá a una felicidad considerable dentro de la esfera del Islam. En cuanto al heroísmo de los hombres, nunca puede ser por nada a cambio; siempre quieren una recompensa tal vez de cien maneras. Al menos quieren gloria y renombre. Pero lamentablemente, las mujeres desafortunadas entran en la hipocresía de otra manera para salvarse del mal y de la opresión de los hombres tiranos; este tipo surge de la debilidad e impotencia.
Segundo Punto
SEGUNDO PUNTO
Este año, a pesar de que me he retirado de la vida de la sociedad y de haber estado en reclusión, observé al mundo por algunos de mis hermanos y hermanas que eran estudiantes de Risale-i Nur. Oí de la mayoría de mis amigos que me visitaban quejas sobre sus vidas familiares. “¡Ay!”, dije, “La vida familiar es el refugio del ser humano y en particular de los musulmanes y es un tipo de Paraíso y pequeño mundo. ¿Ahora también ha comenzado a romperse?” Busqué la razón y comprendí que uno o dos grupos encubiertos estaban trabajando para desviar a la juventud y conducir a los jóvenes al vicio al excitar sus apetitos para causarle daño a la vida social Islámica y de ese modo, a la religión del Islam. También me di cuenta de que uno o dos grupos estaban trabajando encubiertos y eran eficientes al conducir a las mujeres negligentes por el mal camino. Comprendí también que un golpe severo se le daría a esta nación musulmana
