Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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Remedio 2

REMEDIO 2

¡Oh enfermo que no tienes paciencia! ¡Se paciente y, por cierto, agradece! Tu enfermedad puede transformar cada minuto de tu vida en el equivalente de una hora de adoración. Porque la adoración es de dos tipos. Una es positiva como la adoración reconocida de la súplica y las cinco oraciones diarias. La otra es de formas negativas de adoración como la enfermedad y las calamidades. Por medio de éstas, el afligido se da cuenta de su impotencia y debilidad; busca a su Jálık-i Rajim (Creador Compasivo) y se refugia en Él; manifiesta la adoración que es sincera y sin hipocresía. Sí, hay un Hadiz certero que afirma que una vida que pasa en enfermedad se cuenta como adoración para el creyente, con la condición de que no se queje de Allah. Incluso se establece en Hadices certeros y por quienes descubren las realidades de la creación que un minuto de enfermedad de algunas personas que son completamente pacientes y agradecidas se vuelve equivalente a una hora de adoración y un minuto de enfermedad de algunas personas elevadas es equivalente a un día de adoración. Entonces no deberías quejarte sobre una enfermedad que es como si transformara un minuto de tu vida en mil minutos y te otorgara una larga vida; deberías agradecer.

Remedio 3

REMEDIO 3

¡Oh enfermo impaciente! El hecho de que quienes vienen a este mundo parten continuamente y de que los jóvenes se vuelven viejos y de que el ser humano siempre gira en torno a la muerte y la separación atestigua que él no vino a este mundo para disfrutar y recibir placeres.

Además, mientras que el ser humano es el más perfecto y más elevado de los seres vivos y el mejor dotado en lo que respecta a miembros y facultades, y por cierto, el Señor de los seres vivos, piensa demasiado en los placeres del pasado y en los dolores del futuro y entonces pasa una vida dolorosa y problemática más baja de los animales. Esto significa que el ser humano no vino a este mundo a vivir de una manera delicada ni a pasar su vida con facilidad y placer. Más bien, tiene un vasto capital, vino aquí a trabajar para negociarlo por la felicidad de una vida eterna y perdurable.

El capital que se le da al ser humano es el tiempo de vida. Si no hubiera habido enfermedades, la salud y el bienestar habría provocado negligencia, porque éstos muestran al mundo como placentero y hacen que se olvide del Más Allá. No quieren que se piense en la muerte y en la tumba; provoca que el capital de la vida se desperdicie en trivialidades. Mientras que la enfermedad de repente abre los ojos, le dice al cuerpo: “Tú no eres inmortal ni puedes hacer lo que quieras. Tienes un deber. Renuncia a tu orgullo, piensa en Quien te ha creado. Debes saber que entrarás a la tumba, ¡entonces prepárate para ello!” Desde este punto de vista, la enfermedad es una guía que amonesta y una consejera que nunca engaña. No se debe quejar de ella en este sentido, por cierto, se debería agradecer. Y si es demasiado severa, se debería rogar por paciencia para tolerarla.

Remedio 4

REMEDIO 4

¡Oh enfermo quejumbroso! No tienes derecho a quejarte; lo que te corresponde es agradecer y ser paciente. Porque tu cuerpo y tus miembros y

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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