pretendió enseñar una innovación seria con la esperanza de aumentar su prestigio ante los ojos de ‘los mundanales’. Él perpetró un error que se oponía diametralmente a nuestro camino. Recibió una increíble bofetada de la compasión Divina. Ocurrió un incidente que destruyó por completo el honor de su familia. Desafortunadamente, Hâfız Zühtü el Joven también se vio afectado por el doloroso incidente a pesar de que no merecía ninguna bofetada. Pero, si Allah lo desea, le servirá como una operación quirúrgica beneficiosa que libere su corazón del apego mundanal y lo volverá por completo hacia el Corán.
El Décimo
EL DÉCIMO
Este es alguien llamado Hafız Ahmed (que Allah tenga misericordia de él). Durante dos o tres años él escribió los tratados de manera alentadora y se benefició de ellos. Luego, ‘los mundanales’ tomaron ventaja de un rasgo débil de su carácter. Su entusiasmo se humedeció. Se relacionó con ‘los mundanales’, tal vez para evitar que ellos lo dañen y tenía una conexión con ellos y así ganar algún tipo de posición y hacer su escaso modo de vida más abundante. Pero a cambio por la negligencia y el daño que así le provocó al su servicio del Corán, recibió dos golpes. Uno fue que tuvo que apoyar a cinco personas más con sus medios escasos y su situación se volvió verdaderamente desdichada. La segunda bofetada: como alguien que era sensible con respecto al honor y a la dignidad, que no podía tolerar las críticas y objeciones de nadie, sin saberlo fue usado como un escudo por algunas personas astutas de un modo que su honor fue mancillado. El noventa por ciento de su honor fue destruido y el noventa por ciento de la gente se volvió en su contra. ¡Que Allah lo perdone! Si Allah lo desea, entrará en razones y regresará en parte a su deber.
El Undécimo
EL UNDÉCIMO
Éste no se escribió porque tal vez él no estaría de acuerdo.
El Duodécimo
EL DUODÉCIMO
Este es el maestro Galib (que Allah tenga misericordia de él). Sí, él realizó grandes servicios leal y agradecidamente al escribir las versiones finales de los tratados, sin mostrar debilidad frente a ninguna dificultad. La mayoría de los días venía y, escuchando con entusiasmo, los copiaba. Luego, a cambio de un pago de treinta liras hizo escribir todas las Palabras y Cartas. Su objetivo era distribuirlos en su región natal e iluminar a la gente allí. Pero debido a ciertas ideas, no distribuyó los tratados como lo había previsto y los dejó en su caja. De repente un evento doloroso ocurrió por lo que sufrió angustia durante un año. Se ganó numerosos enemigos injustos y tiranos en lugar de un puñado de enemigos oficiales que hubieran sido hostilmente justos por haber distribuido los tratados y perdió algunos de sus amigos.
El Decimotercero
EL DECIMOTERCERO
Este es Hâfız Halid (que Allah le otorgue misericordia). Él dijo:
“Sí, confieso que me involucré fervientemente en escribir los borradores de las obras que mi Maestro diseminaba al servir al Corán, cuando el puesto de imám de una mezquita en nuestra zona quedó bacante. Con la intención de vestirme en mi antigua toga y llevar el turbante, temporariamente desatendí mi servicio no a sabiendas y evité hacerlo. Recibí una bofetada compasiva contraria a mis intenciones. A pesar de que por ocho o nueve meses hice de imám,
