Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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administración que son subyugados a Tus órdenes en Tus dominaciones; y a través de las lenguas de sus seres santifican a su Jálık (Creador), declarando: “¡Allahu Ekber!”.

Las Montañas

¡Oh, Kadír-i Zulyelal (Todopoderoso y Glorioso), Que haces las montañas como mástiles y bodegas de tesoros para el barco de la tierra!

Por la instrucción de Tu Noble Mensajero (A.S.M.) y las enseñanzas del Sagrado Corán, he comprendido que tal como los mares con sus extraños seres Te reconocen y Te dan a conocer, así también lo hacen las montañas a través de los sabios servicios que prestan. Porque ellas se aseguran de liberar a la tierra de los efectos de los terremotos y de las convulsiones internas; la salva de ser rebasada por los mares; purifica el aire de los gases tóxicos; son tanques para guardar y almacenar agua; y son tesoros para los minerales y metales necesarios para los seres vivos.

Sí, no hay ni una piedra en las montañas, ni las variadas sustancias que se usan como remedios para las enfermedades, ni las variedades de metales y minerales, que son esenciales para los seres vivos y en especial para los seres humanos, ni las especies de plantas que adornan las montañas y las llanuras con sus flores y frutos, a través de la sabiduría, el orden y la delicada creación que demuestran, lo que es imposible de atribuirle a la coincidencia, que no dé testimonio de la necesaria existencia de un Sâni, Kadír, Jakím, Rajím y Kerím (Creador Artífice, Todopoderoso, Omnisciente, Compasivo, Munificente). Esto es especialmente verdadero en el caso de las sustancias que se encuentran en las montañas, como la sal, el óxido de potasio, el sulfato de quinina y el alumbre que superficialmente se parecen unos a otros, pero cuyos sabores son completamente diferentes; y también en el caso particular de todas las variedades de plantas y la gran diversidad de flores y frutos. Más aún, a través de ser administrados y manejados como una totalidad, y ya que sus orígenes, sus situaciones, su creación y su arte son todos diferentes, y por la facilidad, la rapidez y lo económico de su creación, dan testimonio de la unidad y la unicidad de su Sâni.

Además, y que los seres sobre la superficie de las montañas y dentro de ellas sean creadas en todos los lugares de la tierra al mismo tiempo y de la misma forma, perfectamente y sin errores, sin que unos dependan de otros, y que sean creadas sin confusión a pesar de estar entremezcladas con todo tipo de otros seres, todas señalan el esplendor de Tu Dominación y la inmensidad de Tu poder, para el que nada es difícil.

Además, las montañas – tanto sus superficies como sus interiores – son llenadas en forma ordenada con árboles, plantas y minerales para que cubran las necesidades de todos los seres vivos de la tierra, e incluso para proveer los remedios para la gran cantidad de enfermedades diferentes, y para gratificar sus variados apetitos y gustos, y el hecho de estar de manifiesto para quienes las necesitan, indica la infinita amplitud de Tu misericordia y la infinita extensión de Tu soberanía. Mientras que el hecho de estar preparadas con perspicacia, sabiamente, sin confusión y en forma ordenada según las necesidades, a pesar de estar todas mezcladas en la oscuridad del suelo, indica Tu conocimiento exhaustivo, que abarca todas las cosas, y lo abarcativo de Tu sabiduría, que pone

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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