interfieren ni en una pizca de la creación ni tienen ninguna parte en la soberanía Divina. Además, no realizan esos actos a través de cualquier poder o fuerza; perpetran muchas de las cosas que hacen no por poder y acción sino a través de la negligencia y de abstenerse de la acción. Comenten maldades al no permitir que se haga el bien, es decir, se vuelven malos. Porque ya que la maldad es un tipo de destrucción, sus causas no tienen que ser un poder existente y una creatividad activa. Por cierto, la destrucción vasta hace estragos debido a una materia inexistente o una condición que se anula. Es debido a que los zoroastrianos no desarrollaron este misterio que creyeron que había un creador del bien en el universo, llamado Yazdan, y un creador del mal, llamado Ahriman. Sin embargo, el dios imaginario del mal que ellos llamaban Ahriman era Satanás, que causa el mal a través del poder de elección y el poder de actuar, que no tiene habilidad de crear.
¡Oh, creyentes! Vuestra arma más efectiva y vuestro equipamiento para las reparaciones frente a esta destrucción increíble de Satanás es buscar el perdón de Allah y refugiarse en Allah declarando: “Busco refugio en Allah”. Y vuestra fortaleza es la Sunna del Profeta (A.S.M.).
Quinta Indicación
QUINTA INDICACIÓN
En las escrituras reveladas, Yenáb-i Jak señala a la humanidad grandes recompensas como el Paraíso y castigos terribles como el Infierno y Él da guía, muchos mandamientos y recordatorios, amenazas y aliento. Pero, a pesar de haber tantos medios para guiar a los creyentes hacia el camino recto, son derrotados frente a las artimañas débiles, sin recompensa y repelentes del partido de Satanás. En una ocasión, esto me provocó mucho pensamiento. ¿Cómo es que, me pregunté, que a pesar de creer, ellos desestiman las amenazas severas de Yenáb-i Jak? ¿Cómo no pierden su fe? Se dejan llevar por las artimañas débiles de Satanás y se rebelan contra Allah, a pesar de que, según el misterio de: ﴾ اِنَّ كَيْدَ الشَّيْطَانِ كَانَ ضَع۪يفًا ﴿ Algunos de mis propios amigos, incluso, a pesar de que sinceramente afirmaron las enseñanzas sobre la realidad que habían oído de mí cien veces y tenían una excesivamente buena opinión de mí y se relacionaban conmigo, se dejaron llevar por los halagos trillados e hipócritas de una persona corrupta y tomaron una posición a favor de ella en mi contra. exclamé, ¡Fesubhanallah! “¿Cómo puede una persona caer tan bajo? Qué traidor que fue”. Lo calumnié y cometí un pecado.
Más tarde, la verdad explicada en las Indicaciones anteriores se volvió clara e iluminó muchos puntos oscuros. Gracias a Allah, a través de su luz comprendí que los alientos y estímulos poderosos del Sabio Corán están completamente en su lugar y que los creyentes son engañados por las artimañas satánicas no debido a la falta ni a la debilidad de la fe. Comprendí también que alguien que comete pecados graves no entra en incredulidad y que los mutazilíes y algunas sectas jariyitas están equivocadas al declarar: “La persona que comete un pecado grave se vuelve un incrédulo o bien está entre la fe y la incredulidad”, y que ese desafortunado amigo mío que sacrificó cien lecciones de realidad para ganar las atenciones de un sinvergüenza no era humillación despreciable y degeneración temible como yo pensé; agradecí a Yenáb-i Jak y
