me salvé de ese abismo. Porque como dije antes, Satanás empuja al ser humano a los peligros serios por algún asunto insignificante que en realidad carece de existencia. Además, el alma maligna del ser humano siempre escucha a Satanás; y sus poderes de enojo y de apetitos animales son como receptores y transmisores de los susurros de Satanás.
Es como consecuencia de esto que los nombres Gafur (Perdonador) y Rajím (Compasivo) de Yenáb-i Jak se vuelven hacia los creyentes con una manifestación máxima y Él señala en el Sabio Corán que el regalo más grande que Él otorga sobre los profetas es el perdón y Él los llama para que busquen el perdón. Repitiendo las palabras benditas
﴾ بِسْمِ اللّٰهِ الرَّحْمٰنِ الرَّحِيمِ ﴿ al comienzo de cada Sura y ordenando que se reciten al comienzo de todas las buenas obras, Él muestra que Su misericordia abarcativa abraza el universo y es una fortaleza y un lugar de refugio. Y con la orden ﴾ فَاسْتَعِذْ ﴿, Él hace un escudo de la frase اَعُوذُ بِاللّٰهِ مِنَ الشَّيْطَانِ الرَّجِيمِ
Sexta Indicación
SEXTA INDICACIÓN
Una de las artimañas más peligrosas de Satanás es esta: él hace que algunas personas sensibles e ingenuas se confundan imaginar la incredulidad con afirmarla. También conjura en sus imaginaciones pensamientos horribles sobre individuos y cosas sagradas. Él muestra también cosas que son esencialmente posibles junto con aquellas que son razonablemente posibles, así haciendo que aquellas cosas parezcan oponerse sin dudas a la certeza de la fe. Entonces la desdichada persona sensible cree que ha caído en el extravío y la incredulidad y que su certeza de la fe se ha perdido; cae en desesperación y se vuelve el juguete de Satanás. Satanás trabaja con su desesperación, con esa vena débil suya y su confusión, para que se vuelva loco o exclamando: “Todo está perdido”, abrace el extravío. Hemos explicado en algunas partes de Risale-i Nur qué infundadas son estas artimañas diabólicas, entonces aquí las trataremos sólo brevemente como sigue:
Tal como la imagen de una serpiente en un espejo no puede morder, ni la similitud del fuego quemar, ni el reflejo de la suciedad ensuciar; así tampoco los reflejos de la incredulidad y de asociar copartícipes con Allah no puede corromper la fe ni las sombras del extravío ni las imaginaciones de abuso horrible ni las palabras del espejo de la imaginación o del pensamiento cambiar la fe, ni dañar la cortesía respetuosa. Porque la reconocida regla dice: “Imaginar el abuso no es abuso, imaginar la incredulidad no es incredulidad y concebir el extravío no es extravío”.
En cuanto al asunto de dudas en la fe, las posibilidades de que sean esencialmente posibles no opacan la certeza de la fe y no la dañan. Una de las reglas establecidas de la ciencia de los principios de la religión es:
اِنَّ الْاِمْكَانَ الذَّاتِىَّ لَا يُنَافِي الْيَقِينَ الْعِلْمِىَّ Por ejemplo, tenemos la certeza de que el Lago de Barla está en su lugar y consiste de agua. Es, sin embargo, esencialmente posible que en este momento el lago se hundiera
