habilidades y su determinación, más disminuye su sustento, más lejos están de él y más difícil es de digerirlo. De acuerdo con el Hadiz del Profeta (A.S.M.):
اَلْقَنَاعَةُ كَنْزٌ لَا يَفْنٰى , la satisfacción es un tesoro del bien vivir y de la buena vida, mientras que la codicia es una mina de pérdida y humillación.
La tercera consecuencia
La tercera consecuencia: La codicia destruye la sinceridad y daña las acciones en relación al Más Allá. Ya que si una persona temerosa de Allah sufre de codicia, deseará la atención de los demás. Y alguien que busque la atención de los demás no puede tener sinceridad completa. Esta consecuencia es extremadamente importante y vale la pena prestarle atención.
Resumiendo: El exceso y el despilfarro llevan a la falta de satisfacción. Y la falta de satisfacción destruye el entusiasmo por el trabajo; causa holgazanería, abre la puerta a quejarse de la vida, y hace que la persona insatisfecha se queje constantemente [^4]. Además, destruye la sinceridad y abre la puerta a la hipocresía. También destruye la dignidad e indica el camino a mendigar.
[^4]:Por cierto, cada vez que te encuentras con una persona que despilfarra y no es moderada, oyes sus quejas. No importa qué tan ricos sean, sus lenguas aún se quejan. Pero cuando te encuentras con una persona pobre pero satisfecha, lo que oyes es agradecimiento.
En cuanto a la moderación y al ahorro, éstos llevan a la satisfacción. Según el Hadiz del Profeta (A.S.M.):
عَزَّ مَنْ قَنَعَ ذَلَّ مَنْ طَمَعَ , la consecuencia de a satisfacción es la dignidad. También, insita al esfuerzo y al trabajo. Aumenta el entusiasmo y conduce al trabajo. Por ejemplo, una persona que trabaje durante un día, por estar satisfecha con la paga que recibirá a la noche, trabajará al segundo día. Pero si una persona que es despilfarradora y sin moderación no está satisfecha, no trabajará al día siguiente. Y si trabajara, lo haría sin entusiasmo.
También, la satisfacción que surge de la moderación abre la puerta del agradecimiento y cierra la puerta de la queja. A lo largo de su vida, la persona satisfecha es agradecida. Y en la medida en que es independiente de otros por su satisfacción, no busca su consideración. La puerta de la sinceridad se abre y la puerta de la hipocresía se cierra.
He observado el daño maligno del despilfarro y el exceso a gran escala. Fue así: hace nueve años, visité un pueblo afortunado. Como era invierno, no pude ver sus fuentes de riquezas. Muchas veces, el Muftí (recitador del Corán) del pueblo, que Allah tenga piedad de él, me dijo: “Nuestra gente es pobre”. Estas palabras me emocionaros. Por los siguientes cinco o seis años, continuamente sentí lástima por la gente de ese pueblo. Ocho años después, durante el verano, los visité nuevamente. Observé los jardines y recordé las palabras del Muftí. “¡Alabado sea Allah!” dije, “Los frutos de estos jardines son mucho más grandes que la necesidad del pueblo. Su gente debe ser muy rica”. Estaba muy sorprendido. Entonces comprendí todo al recordar un hecho que nunca me ha decepcionado y es mi guía para entender otras verdades, y es que la abundancia y la multiplicidad han desaparecido por el despilfarro y el exceso, por eso, a
