en el suelo. Está dentro de los límites de la posibilidad de que se pudiera hundir. Pero ya que no hay nada que indique esa posibilidad, no es una posibilidad razonable ni una causa de duda. Porque otra regla establecida de los principios de la religión es: لَا عِبْرَةَ لِلْاِحْتِمَالِ الغَيْرِ النَّاشِئِ عَنْ دَلِيلٍ Es decir, una posibilidad esencial que no se apoya con ninguna indicación no puede considerarse como una posibilidad razonable y así provocar dudas y tener importancia.
Por lo tanto, la persona desafortunada que se expone a aquellos susurros satánicos cree que debido a las posibilidades esenciales, ha perdido su fe certera en las verdades de la fe. Por ejemplo, numerosas posibilidades esenciales sobre los aspectos humanos del Noble Mensajero (A.S.M.) pueden ocurrirle que no le provoquen daño a su fe firme, pero imagina que sí lo han hecho y entonces sufre daño.
También, a veces Satanás sugiere cosas malas sobre Yenáb-i Jak en forma de susurros en el corazón. La persona tiembla, creyendo que su corazón está corrupto y por eso dice esas cosas. Pero su temor, su temblor y su falta de consentimiento demuestran que aquellas palabras no vinieron de su corazón; más bien vinieron de los susurros satánicos y Satanás los impartió y los hizo imaginar.
También, entre las facultades sutiles del ser humano hay una o dos que no he sido capaz de especificar; no prestan atención a la voluntad y al poder de elección y probablemente no debería ser considerado responsable. A veces gobiernan, no escuchan la verdad y se inclinan hacia el mal. Entonces Satanás le susurra a una persona: “No eres capaz de alcanzar la realidad y la fe, entonces involuntariamente haces cosas falsas. Eso significa que tu destino te ha condenado a la perdición”. La persona desdichada cae en desesperación y está arruinada.
La fortaleza del creyente frente a las artimañas de Satanás que mencionamos son las verdades de la fe y son asuntos incuestionables del Corán, cuyos límites se han definido por los principios de los eruditos purificados exigentes. Y frente a estas artimañas, la fortaleza del creyente es buscar refugio en Allah y no darles importancia. Porque cuanta más importancia se les da, más se atrae la atención hacia ellas y crecen y se hinchan. El antídoto del creyente y el remedio para esas heridas espirituales es adherir a la Sunna del Profeta (A.S.M.).
Séptima Indicación
SÉPTIMA INDICACIÓN
Pregunta: Las autoridades mutazilíes consideraban que la creación del mal era una maldad y, en consecuencia, no atribuían la creación de la incredulidad y del extravío a Allah, como si al hacerlo Lo estuvieran exonerando. Entran en el extravío diciendo: “El ser humano crea sus propias acciones”. También dicen: “Un creyente que comete un pecado grave pierde su fe, porque creer en Allah y afirmar el Infierno es incompatible con actos como esos. Por temor a una sentencia menor en prisión en este mundo, una persona se refrena de actuar contrario a la ley, entonces si comete pecados serios, que infiere desconsideración de la ira Divina, por cierto señala su falta de fe”.
