negligentes – de modo que hemos llegado a la conclusión de que esos incidentes fueron del keramet que procedían del servicio del Corán.
Por ejemplo, mientras que este desafortunado Said estuviera ocupado enseñando las verdades del Corán en Van en la época de los eventos del Sheik Said, el gobierno sospechoso no interfería conmigo ni podía hacerlo. Luego, cuando dije: “¿Qué me importa?” y pensando en mí mismo me retiré a una cueva arruinada en el Monte Erek para salvar mi vida del Más Allá, me arrestaron sin razón y me enviaron al exilio. Me trajeron a Burdur.
Allí, nuevamente mientras estuviera sirviendo al Corán… en esa época todos los exiliados eran observados de cerca y se suponía que yo debía reportarme a la policía en persona todas las tardes, pero yo y mis sinceros alumnos nos considerábamos excepciones. Nunca fui a reportarme a la policía en persona. No acepté el gobierno. El Gobernador se quejó ante Fevzi Pasha cuando hizo una visita, pero Fevzi Pasha respondió: “¡No interfieran con él! ¡Trátenlo con respeto!” Lo que lo hizo decir eso fue la naturaleza sagrada del servicio del Corán. Aún así, cada vez que me sobrevenía la idea de salvarme a mí mismo y pensaba sólo en mi vida del Más Allá y había alguna dejadez en mi servicio del Corán, recibía una bofetada opuesta a mis intenciones. Es decir, me enviaron de un lugar de exilio a otro. Me enviaron a Esparta.
En Esparta retomé mis tareas. Después de veinte días, algunas personas cobardes dijeron como advertencia: “Tal vez el gobierno no mirará con agrado esta situación. Sería mejor que fuera cauteloso”. Nuevamente la idea de pensar sólo en mí mismo se apoderó de mí y dije: “¡No dejen que venga nadie!” Y me llevaron de un lugar de exilio a otro y me enviaron a un tercero, a Barla. Y en Barla cada vez que me sobrevino una dejadez y me atrapó la idea de pensar sólo en mí mismo, una de estas serpientes e hipócritas falsos entre ‘los mundanales’ fue enviada a molestarme. Durante estos ocho años, ochenta incidentes como estos me han acontecido; los podría contar, pero los estoy acortando para no aburrir.
¡Hermanos míos! He descrito las bofetadas compasivas que he recibido, ahora si me lo permiten y me disculpan, narraré las bofetadas compasivas que han caído sobre ustedes. No se ofendan. Si alguien se ofende, no pondré su nombre.
El Segundo
EL SEGUNDO
Mi verdadero hermano y primer alumno superior y abnegado, Abdulmecid, tenía una linda casa en Van. Él era un maestro adinerado. Siguiendo sus propias ideas, no se unió a quienes intentaban enviarme a la región límite en contra de mis deseos, que era un lugar muy necesitado del servicio del Corán, y como si fuera por mi beneficio, no votó por ello. Como si, de haber ido allí, mi servicio del Corán no hubiera sido apolítico o sincero, y lo hubieran echado de Van, entonces no tomó parte. Pero recibió una bofetada compasiva contraria a sus intenciones, porque tuvo que dejar Van y su bella casa así como también su región natal; fue obligado a ir a Ergani.
El Tercero
EL TERCERO
Hulusi Bey fue crucial para nuestro servicio del Corán. Hubo una cantidad de cosas cuando regresó a su región natal de Egridir que le hubieran
