sus poros al ver la condición tan desmejorada en que estaba su hijo por su austeridad. Sintió pena por él. Más tarde, fue a quejarse con Ghawth al-A’zam, y vio que estaba comiendo pollo asado. Muy acongojada, la mujer dijo: “¡Oh, maestro! ¡Mi hijo se está muriendo de hambre mientras usted está comiendo pollo!” Luego de lo cual Ghawth al- A’zam le dijo al pollo: “¡Levántate, con el permiso de Allah!” Entonces, los huesos del pollo asado se unieron nuevamente y del plato salió caminando un pollo entero y vivo. Este relato se ha transmitido por unanimidad a través de muchos canales confiables y documentados como una maravilla de alguien cuyo milagro extraordinario es mundialmente famoso. Ghawth al-A’zam le dijo a la mujer: “Cuando tu hijo alcance este nivel, entonces él también podrá comer pollo”. Así, lo que quiso decir es: cuando el espíritu de su hijo gobierne su cuerpo, cuando su corazón gobierne los deseos de su alma, cuando su razón gobierne su estómago y cuando él quiera placer sólo para ofrecer su agradecimiento, entonces podrá disfrutar de cosas deliciosas.
Cuarto Punto
CUARTO PUNTO
Según este Hadiz del Profeta (A.S.M.): لَا يَعُولُ مَنِ اقْتَصَدَ “Quien sepa ahorrar no tendrá dificultades en cuento a su sustento”, una persona moderada y que sepa ahorrar no sufrirá los avatares de mantener a su familia.
Existen innumerables pruebas que demuestran que la moderación trae como consecuencia la abundancia y un buen pasar. Por ejemplo, lo he visto en mí mismo y puedo decir que, de acuerdo al testimonio de quienes han sido mis amigos y quienes me han asistido, que por ser moderado, muchas veces he visto cómo se nos multiplicaba nuestro sustento hasta por diez veces más. Incluso hace nueve años, un grupo de líderes tribales que estaban exiliados en Burdur como yo, hicieron todo lo posible para que yo aceptara su zakat para que no sufriera privaciones ni humillaciones por la falta de dinero. Les dije a estos líderes: “A pesar de que tengo poco dinero, soy moderado y se cómo ahorrar; estoy acostumbrado a estar satisfecho con poco. Soy más rico que ustedes”. Así que rechacé sus ofertas reiteradas e insistentes. Cabe destacar que dos años más tarde algunos de aquellos que me ofrecieron su zakat estaban endeudados porque no habían sido moderados. Gracias a Allah, siete años después de ese episodio, por la abundancia que resultó de ser moderado, esa poca cantidad de dinero fue suficiente para mi; no me degradó, ni me obligó a pedirle a la gente por mis necesidades, ni me hizo desviar de mi camino de autosuficiencia y de no depender de la gente, que es uno de los principios de mi vida.
Quien no es moderado es propenso a ser humillado y pobre, y a tener que mendigar. En este sentido, el dinero, como medio para el despilfarro y el derroche, resulta extremadamente caro. A cambio, el honor y el respeto son entregados como coimas para recibir este dinero. A veces, las cosas sagradas de la religión son vendidas y por ellas se recibe dinero desfavorable. Es decir, se recibe algo material que vale diez pesos a cambio de una pérdida inmaterial que vale mil.
Sin embargo, si una persona es moderada, restringe y limita sus necesidades a lo esencial, según el significado de esta aleya del Sagrado Corán:
