de estima que tú?” Respondió: “Aquél modesto anciano que conocí en el desierto era más digno de estima, más elevado y generoso que yo”.
Quinto Punto
QUINTO PUNTO
Por Su perfecta generosidad, Yenáb-i Jak (Altísimo Verdadero) le hace comprender a una persona pobre el placer de Sus bendiciones igual que a los ricos, y un a mendigo, igual que a un rey. Ciertamente el placer que obtiene una persona pobre de un pedazo de pan seco y viejo, por el hambre que tiene y por lo moderado que es, es mayor al placer que siente un rico con el dulce más delicioso cuando lo come por de más y sin apetito como resultado de la gula.
Es sorprendente pero algunas personas desenfrenadas y extravagantes acusan a quienes son moderados y ahorrativos de ser “avaros” y “miserables”. ¡Allah no lo permita! La moderación es dignidad y generosidad. La miseria y la avaricia son la cara interna de las supuestas cualidades nobles de quienes despilfarran y derrochan. Hay un acontecimiento que corrobora este hecho que sucedió en mi cuarto en Esparta el año en que se escribió este trabajo. Sucedió lo siguiente:
A pesar de ir en contra de mis principios, uno de mis alumnos me insistía en que aceptara un regalo de casi dos kilos y medio de miel. Sin importar cuánto le expliqué mis reglas, no podía convencerlo. Finalmente lo acepté bajo la condición de compartir la miel con los tres hermanos que estaban conmigo durante treinta o cuarenta días durante los meses de Sha’ban y Ramadán para que no se queden sin algo dulce para comer y permitirle que obtenga su recompensa a quien la trajo. Yo también tenía un kilo de miel. A pesar de que mis tres amigos eran moderados y apreciaban la frugalidad, cuando les ofrecí la miel a cada uno, si bien halagaron las almas de los demás y prefirieron a sus hermanos antes que ellos mismos – lo cual es una buena cualidad – se olvidaron de ser ahorrativos. En tres noches se habían terminado los dos kilos y medio de miel. Riéndome, les dije: “Yo les hubiera dado para degustar esa miel en treinta o cuarenta días, y ahora ustedes han reducido treinta días a sólo tres. ¡Espero que lo hayan disfrutado!” Por el contrario, yo utilicé mi kilo de miel con moderación. Durante todo el mes de Sha’ban y el de Ramadán tuve miel para comer, y, alabado sea Allah, les di una cucharada a cada uno de mis hermanos durante cada noche al cortar el ayuno y eso se convirtió en el medio de una recompensa muy significativa. Tal vez quienes observaron mi conducta hayan pensado que fui tacaño y que la conducta de mis hermanos durante tres noches demostraba generosidad. Pero la verdad es que debajo de mi avaricia aparente yacía una dignidad elevada, abundancia y una gran recompensa. Si no hubieran parado, hubiera resultado en algo mucho más básico que la avaricia debajo de la generosidad y el exceso, como lo sería el rogar y mirar la mano del otro con codicia y expectante.
Sexto Punto
SEXTO PUNTO
Existe una gran diferencia entre la moderación y la avaricia. Tanto como la humildad es una cualidad digna de elogios que superficialmente se parece pero difiere del mero servilismo, y la dignidad es una virtud loable que superficialmente se parece pero difiere de la altanería, así también la frugalidad o moderación, que era una de las cualidades más elevadas del Profeta (A.S.M.) y
