Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
Página 234 de 364
234

comprensivo y un maestro con su Mektûbat (Cartas). Entonces estuve extremadamente feliz de haber llegado a la ancianidad, haberme retirado de los placeres de la civilización y de haberme liberado de la vida social. Agradecí a Allah.

Y entonces, ¡respetadas personas que han entrado a la ancianidad y que frecuentemente recuerdan la muerte a través de sus advertencias! Según la luz de las enseñanzas de la fe dictadas por el Corán, deberíamos mirar favorablemente a la ancianidad, la muerte y la enfermedad e incluso amarlas en un sentido. Ya que tenemos una bendición infinitamente preciosa como la fe, la ancianidad es tan agradable como la enfermedad y la muerte. Si hay cosas que son desagradables, son los pecados, los vicios, las innovaciones ilícitas en la religión y el extravío.

Undécima Esperanza

UNDÉCIMA ESPERANZA

Después de mi regreso del cautiverio, estaba viviendo con mi sobrino AbdurRajman en una mansión sobre el monte Çamlica de Estambul. Desde el punto de vista de mi vida mundanal, mi situación se podría haber considerado como la más feliz para personas como nosotros porque me había salvado de ser un prisionero de guerra y en el Darü'l-Hikmet teníamos éxito al propagar conocimiento de la manera más elevada apropiada para mi profesión, la profesión aprendida. El honor y la estima que me brindaban eran mucho mayores de lo que me correspondía. Vivía en Çamlica, el lugar más bello de Estambul. Todo era perfecto para mí. Estaba junto al difunto AbdurRajman, mi sobrino, que era extremadamente inteligente y abnegado y era mi alumno, mi siervo, mi escriba y mi hijo espiritual. Pero entonces, reconociéndome más afortunado que cualquier otra persona del mundo, miré el espejo y vi canas en mi pelo y en mi barba.

De repente, el despertar espiritual que había experimentado en la mezquita de Kosturma mientras estaba en cautiverio comenzó nuevamente. Como resultado, comencé a estudiar las circunstancias y causas a las que me sentía apegado de corazón y que creía que eran medios para la felicidad en este mundo. Pero cualquiera que estudiase, veía que estaba podrida; no merecía el apego; era engañosa. Aproximadamente en ese momento, sufrí un acto inesperado e inimaginable de deslealtad e infidelidad de manos de un amigo a quien yo creía muy leal. Sentí disgusto por la vida mundanal. Me dije a mí mismo: “¿He sido absolutamente engañado? Veo que mucha gente mira con envidia a nuestra situación, que en realidad debería dar lástima. ¿Están todos locos o soy yo el que ha enloquecido que veo a todas estas personas mundanales como tales?

De todos modos, como resultado de este despertar severo causado por mi ancianidad, primero que nada vi la fugacidad de todas las cosas efímeras a las que estaba apegado. Y mi miré a mí mismo y me vi absolutamente impotente. Entonces después mi espíritu, que desea la inmortalidad y que era adicto a los seres efímeros que creía inmortales, declaró: “Ya que soy un ser efímero con respecto a mi cuerpo, ¿qué bien puede venir de estas cosas efímeras? Ya que soy impotente, ¿qué puedo esperar de estas cosas impotentes? Lo que necesito es alguien que sea Bákí-i Sermedî (Eterno y Duradero), alguien que sea Kadír-i

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

Visite el sitio del simposio para el programa, las ponencias y la inscripción.