Entonces miré y vi que si los aspectos de mi vida, que miran hacia mí fueran uno, aquellos que miran hacia el Zát-ı Jayy-ı Kayyum serían cien. Y si, como resultado, uno mirara hacia mí, mil mirarían a mi Creador. Ya que este es el caso, vivir un instante dentro de los límites de la complacencia Divina es suficiente; no se necesita un largo tiempo. Esta verdad se puede explicar en cuatro asuntos. Quienes no están muertos o quienes quieren estar vivos buscan la naturaleza y la realidad de la vida y sus derechos verdaderos en esos cuatro asuntos; ¡los encontrarán y volverán a la vida!
Un resumen de ello es este: cuanto más la vida mira hacia el Zát-ı Jayy-ı Kayyum y cuanto más la fe se vuelve la vida y el espíritu de la vida, más se vuelve perpetua y produce frutos duraderos. También se vuelve tan elevado que recibe la manifestación de la eternidad; ya no mira hacia lo breve o lo largo de una vida.
El Sexto Nivel de la Aleya Luminosa
El Sexto Nivel de la Aleya Luminosa ﴾ حَسْبُنَا اللّٰهُ ﴿
Una vez, cuando mi entrada edad y mi ancianidad me estaban advirtiendo sobre mi propia partida entre los eventos del fin de los tiempos, que a su vez me advirtió sobre el fin del mundo y la partida de todos los seres, los sentimientos de mi amor innato por la belleza y la pasión por lo agradable y la fascinación por la perfección se desarrollaron de una manera extraordinariamente sensible. Vi con extraordinaria claridad y pena que la fugacidad y el declive, que son siempre destructivos, y la muerte y la inexistencia, que continuamente provocan separaciones, estaban destrozando este mundo hermoso y a estos seres de manera terrible arruinando su belleza. El amor metafórico de mi naturaleza hirvió y se rebeló ante esta situación. Para encontrar consuelo, nuevamente había recurrido a la aleya ﴾ حَسْبُنَا اللّٰهُ ﴿. Me dijo: “¡Recítame y estudia mi significado cuidadosamente!”
Entonces entré al observatorio de la aleya de la Sura al-Nur:
﴾ اَللّٰهُ نُورُ السَّمٰوَاتِ وَ الْاَرْضِ ﴿ y miré a través del telescopio de la fe hacia los niveles más distantes de la aleya ﴾ حَسْبُنَا اللّٰهُ ﴿ luego, a través del microscopio de la comprensión de la fe, hacia los misterios más sutiles y vi lo siguiente:
Los espejos, los fragmentos de vidrio, las cosas transparentes e incluso las burbujas muestran las variadas bellezas ocultas de la luz del sol y de los siete colores en su luz; y a través de su movimiento y renovación, diferentes capacidades y refracciones, renuevan esa belleza; y a través de sus reflexiones muestran las bellezas ocultas y el encanto del sol, su luz y los siete colores de su luz. De exactamente la misma manera, para actuar como espejos de la sagrada belleza de Yemíl-i Zulyelal (Bello y Glorioso), el Shems-i Ezel ve Ebed (Sol Eterno), y del encanto eterno de Sus Más Bellos Nombres, y para renovar sus manifestaciones, estos bellos seres, estas obras de arte preciosas, estos seres exquisitos, llegan y parten sin detenerse. Explicado en detalle en Risale-i Nur están las pruebas poderosas que demuestran que las bellezas aparentes en ellas no son de su propiedad sino que son signos, indicaciones, destellos y manifestaciones de una belleza sagrada y trascendente que quiere manifestarse. La explicación comienza diciendo que tres de esas pruebas se han mencionado
