Segundo Signo
SEGUNDO SIGNO
Para explicar todos los niveles, atributos y deberes de la vida – que es una manifestación máxima de los Nombres de Jayy y Mujyí – mencionados en el índice del Primer Signo, uno debería escribir tantos tratados como cantidades de atributos. Entonces, ya que algunos de ellos se han aclarado en varias partes de Risale-i Nur, los referimos a ellas para algunos de los detalles y aquí señalaremos sólo algunos.
Así, se dijo en la propiedad veintitrés de las veintinueve propiedades de la vida, que ya que las dos fases de la vida son transparentes e impolutas, las causas aparentes no se hicieron un velo para las disposiciones del poder Divino.
Sí, el misterio de esta propiedad es como sigue: por cierto en todo en el universo han bondad y belleza, mientras que la maldad y la fealdad son muy menores, con la función de ser unidades de medida y para mostrar los niveles de bondad y belleza y para aumentar y multiplicar sus realidades. De esta manera, la maldad se vuelve bondad y la fealdad, belleza. Pero para que las quejas y el enojo que surgen de lo que son para la mirada aparente de los seres concientes aparentemente fealdad, maldad, desastres y calamidades no se deberían dirigir al Zát-ı Jayy-ı Kayyum y para que el contacto del poder Divino sagrado y puro con, aparentemente, cosas viles y sucias no deberían ofender la dignidad del poder, las causas aparentes han sido creadas como un velo para aquellas disposiciones de poder. Las causas no pueden crear, pero han sido ubicadas en orden para que sean el objetivo de las quejas injustas y de las objeciones y para preservar la dignidad, lo sagrado y la naturaleza perfecta del poder Divino.
Como se explicó en la Introducción de la Segunda Estación de la Palabra Veintidós, Azrael (A.S.) le suplicó a Yenáb-i Jak (Altísimo Verdadero) en relación a su tarea de tomar los espíritus de los que están muriendo. Dijo: “Tus siervos estarán enojados conmigo”. Le dijo, en respuesta: “Pondré el velo de la enfermedad y la calamidad entre tu tarea y los que están muriendo, así lanzarán sus flechas de quejas y objeción no hacia ti, sino hacia esos velos”.
Según el misterio de esta súplica, la tarea de Azrael (A.S.) es un velo de la misma manera que otras causas son velos aparentes, para que el enojo y las quejas de quienes no ven la verdad, el bello rostro de la muerte –para los creyentes – y no conocen la manifestación de misericordia en ello, no se dirijan al Zát-ı Jayy-ı Kayyum. Sí, la dignidad y la grandeza requieren que las causas sean cortinas de la Mano de Poder desde el punto de vista de la mente, mientras que la Unidad y la Gloria Divina exigen que las causas retiren sus manos del verdadero efecto.
Sin embargo, ya que las fases hacia fuera y hacia adentro y las fases externa e interna de la vida están libres de suciedad, defecto o falla, no hay nada que invite a las quejas y objeciones, y no hay suciedad ni fealdad contrarias a lo digno y sagrado del poder. Estas fases de la vida, en consecuencia, se han rendido directamente, sin velos, a la mano del Nombre del Zát-ı Jayy-ı Kayyum “que da vida, restaura y resucita”. La luz es la misma y también lo son la existencia y el dar existencia. Por esta razón, la creación y el dar existencia miran directamente sin velos hacia el poder del Zát-ı Zulyelal (Ser Glorioso). Incluso,
