El hecho de que el Mundo de los Espíritus – que es una forma del Mundo de lo Oculto – esté lleno de la esencia de vida, la materia de vida y los espíritus, que son las sustancias y la esencia de la vida, por cierto exige y requiere que el pasado y el futuro – que son otra forma del Mundo de lo Oculto y su segundo segmento – también deban recibir la manifestación de la vida.
Además, el orden perfecto, los estados significativos, los frutos vitales y las etapas inherentes a la existencia de una cosa dentro del conocimiento de Allah, también demuestran la manifestación de un tipo de vida. Esta manifestación de vida tal, que es la luz emanada del sol de la Vida Eterna, no puede limitarse al Mundo Manifiesto, este tiempo presente, esta existencia externa. Por el contrario, cada mundo recibe la manifestación de esa luz según su capacidad y el cosmos junto con todos sus mundos está vivo e iluminado a través de ella. De lo contrario, como creen los extraviados, debajo de una vida temporaria y aparente, cada mundo sería un cadáver vasto y terrible, una ruina oscura.
Un aspecto amplio del pilar de ‘la fe en el Decreto Divino’ se comprende, entonces, a través del misterio de la vida y se establece por él. Tal como la vida y la vitalidad del Mundo Manifiesto y los objetos visibles y existentes se vuelven evidentes por su orden y por las consecuencias de su existencia, así también los seres del pasado y del futuro – consideradas como pertenecientes al Mundo de lo Oculto – tienen una existencia inmaterial, un tipo de vida y una presencia espiritual en el conocimiento de Allah. El rastro de esta vida y presencia se manifiesta y se da a conocer por medio de la Tabla del Decreto Divino y a través de las etapas y circunstancias de sus vidas y existencias externas.
Quinto Signo
QUINTO SIGNO
También, se dijo en relación a la propiedad dieciséis de la vida que cuando la vida entra en una cosa, la hace como un mundo; si es una parte, le brinda lo abarcativo de un todo; si es un particular, lo extensivo de un universal.
Sí, la vida tiene tanta extensión que es simplemente un espejo abarcativo de la Unicidad Divina, mostrando en sí mismo la mayoría de los Nombres Divinos manifestados a lo largo del universo. Cuando la vida entra en un cuerpo, lo hace un pequeño mundo; como un tipo de semilla del árbol del universo, que contiene un índice de él. De la misma manera que una semilla sólo puede ser la obra de un poder capaz de hacer el árbol que la carga, quien crea a los seres vivos más diminutos tiene que ser el Creador de todo el universo.
Así, a través de esta extensión, la vida demuestra en sí misma un misterio muy oscuro de la Unicidad Divina. Es decir, tal como el sol poderoso está presente a través de su luz, su reflejo y sus siete colores en cada gota de agua y fragmento de vidrio que lo enfrenta, así también los Nombres y atributos Divinos que abarcan el universo se manifiestan juntos en cada ser vivo. Desde este punto de vista, con respecto a la creación y la soberanía Divina, la vida convierte al universo en un todo indivisible, un universal que al ser roto en pedazos y en los que otros pueden compartir está fuera de los límites de la posibilidad.
