Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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Sí, Su marca sobre tu rostro muestra evidentemente que Quien te crea es Quien crea a toda la humanidad. Porque la naturaleza de la creación del ser humano es la misma; no se puede dividir. También, por medio de la vida, las partes del universo son como los miembros individuales de la humanidad y el universo, como las especies. Muestra el sello de la Unicidad Divina y la marca del Eterno Suplicado sobre cada individual igual que como los muestra sobre el todo, así de todas maneras rechazando la asociación de copartícipes con Allah.

También, hay tantos milagros extraordinariamente maravillosos de arte Divino en la vida que uno, un poder, que no puede crear a todo el universo no puede crear al ser vivo más diminuto. Sí, una pluma que inscribe en una semilla diminuta el índice de un enorme pino y el programa de su vida, como si escribiera a todo el Corán en un garbanzo, no puede ser otra que la pluma que escribe los cielos junto con las estrellas. Y quien pone en la cabeza diminuta de una abeja la habilidad y las facultades para conocer las flores del jardín del universo, está conectado con la mayoría de sus reinos, hace llegar un regalo de la misericordia Divina como la miel y conoce el día en que llega al mundo las condiciones de la vida, seguramente no puede ser otro más que el Jálık (Creador) del universo entero.

En Breve: La vida es un sello brillante de la Unidad Divina sobre la faz del universo; y con respecto a la vida de cada uno de los seres dotados con espíritus es una marca de Unicidad Divina; y los bordados del arte en cada ser vivo forman un sello del Eterno Suplicado; y los seres vivos ponen sus firmas con sus vidas en la misiva del universo en nombre del Zát-ı Jayy-ı Kayyum (Eterno y Auto-Subsistente) y Vájid y Ejad (Uno y Único) tantas veces como la cantidad que son y son sellos de la Unidad Divina, las marcas de la Unicidad Divina y firmas del Divino Eterno Suplicado. Similarmente, tal como cada ser vivo es un sello de la Unidad Divina en este libro del universo, como la vida, así también un sello de la Unicidad Divina se ha puesto en los rostros y en las características de cada uno.

Además, tal como la vida forma firmas y sellos que atestiguan la Unidad del Zát-ı Jayy-ı Kayyum tantas veces como cantidad de particulares y de seres vivos, el acto de surgir y restituir la vida también establece tantas firmas de la Unidad Divina como cantidad de seres. Por ejemplo, el surgimiento a la vida de la tierra, que es un solo individual, da testimonio de la Unidad Divina tan brillantemente como el sol. Porque en el surgimiento de la vida de la tierra en la primavera, trescientas mil especies y los innumerables miembros individuales de cada especie son restituidos a la vida uno dentro de otro, sin faltas ni defectos, en perfecto orden regular. Quien realiza un solo acto como ese junto con numerosos otros actos ordenados debe seguramente ser el Jálık de todos los seres y el Jayy-ı Kayyum que le da vida a todos los seres vivos y el Vájid-i Ejad en Cuya soberanía cualquier copartícipe es imposible.

Por ahora, esta pequeña cantidad de propiedades de la vida se ha descrito brevemente y referimos la explicación y la discusión detallada de sus otras propiedades a Risale-i Nur y a otro momento.

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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