sufrido graves enfermedades. A través de la guía de sus enfermedades no se comportaban como los otros jóvenes necios que no realizaban sus oraciones obligatorias, sino que tenían un gran temor de Allah. Realizaron un servicio más valioso alcanzaron un estado beneficioso para el Más Allá. Por voluntad de Allah, el sufrimiento de dos años de enfermedad les permitió alcanzar la felicidad de millones de años de vida eterna. Ahora entiendo que las oraciones que a veces ofrecía por su salud eran maldiciones con respecto a este mundo. Por voluntad de Allah, mis oraciones fueron aceptadas para bienestar en el Más Allá.
De esta forma, en mi opinión, ellos dos obtuvieron ganancias equivalentes a lo que hubiesen ganado a través de diez años de abstenerse de las prohibiciones de la religión.
Si como algunos jóvenes, ellos hubiesen dedicado su juventud y su buena salud para vivir en el libertinaje y el vicio, la muerte los hubiese asido en el medio de la suciedad de sus pecados y habrían hecho sus tumbas en nidos de serpientes y escorpiones, en lugar de recibir el tesoro de las luces.
Dado a que las enfermedades contienen tales beneficios, no deberían quejarse de ellas sino que deben sobrellevarse con paciencia y confiando en Allah, agradeciendo y confiando en su Misericordia.
Remedio 14
REMEDIO 14
¡Oh enfermo que apareció un velo que cubre tus ojos! Si comprendieras que existe una luz y una vista espiritual por debajo de la enfermedad que cubre los ojos de un creyente, exclamarías: “Cien mil gracias a mi Rabb-i Rajim (Señor Compasivo)”. Te narraré un incidente sucedido para que comprendas este bálsamo. Dice lo siguiente:
Una vez, la tía de Suleyman de Barla, quien me sirvió por ocho años con total lealtad y sin ofenderme, quedó ciega. Con buenos pensamientos hacia mí -más de lo que merecía-, la virtuosa mujer me esperó en la puerta de la mezquita y me pidió que orara para recuperar su vista. Así que hice de la rectitud bendita de esta mujer, el intercesor para mi súplica y rogué a Allah Todopoderoso diciendo: “¡Oh mi Rab! Restaura su vista debido a su rectitud”. Dos días después, vino un oculista desde Burdur y le curó la enfermedad. Cuarenta días después volvió a perder la vista. Yo estaba muy apenado y oraba fervientemente por ella. Por voluntad de Allah, la oración fue aceptada para su vida en el Más Allá, de lo contrario esa oración que hice hubiera sido equivocadamente una maldición para ella porque para la hora señalada de ella faltaba cuarenta días. Cuarenta días después murió. Que Allah tenga misericordia de ella.
De esta forma, esa difunta se benefició en lugar de mirar con tristeza los jardines de Barla con el ojo de la vejez, en su tumba al ser capaz de mirar por cuarenta mil días los jardines del Paraíso. Porque su fe era fuerte y ella era una mujer muy piadosa.
Sí, si un creyente pierde su vista y entra ciego a la tumba, de acuerdo a su rango, puede observar al mundo de la luz con mayor intensidad que los otros en sus tumbas. Así como en este mundo vemos muchas cosas que los creyentes ciegos no ven; si parten con fe, esas personas verán aún más que los otros en las
