la mujer con una moral intachable es sensible y se afecta fácilmente, seguro se angustiará por las miradas sucias cuyos efectos se han experimentado físicamente, por cierto que son venenosas. Incluso oímos que en Europa, el lugar de la vestimenta abierta, muchas mujeres se molestan, son el objeto de atención y se quejan a la policía, diciendo: “Estos brutos siguen mirándonos y molestándonos”. Esto significa que descubrir a las mujeres en la civilización actual es contrario a su naturaleza, mientras que la orden del Corán de cubrirla está en conformidad con la naturaleza de las mujeres y también las salva – esas minas de compasión que pueden merecer compañeros por toda la eternidad – de la degeneración, la degradación y lo que es la esclavitud inmaterial y la desdicha.
Además, por naturaleza, las mujeres temen a los hombres que son extraños y las ponen ansiosas. El temor naturalmente requiere que las mujeres se cubran. Porque además de sufrir la dificultad de soportar la carga de un niño de ocho o nueve meses, que ciertamente amarga los ocho o nueve minutos de placer, hay una posibilidad de sufrir la calamidad de criar a un hijo de ocho o nueve años sin un protector. Ya que esto sucede frecuentemente, por la creación, verdaderamente temen a los hombres extraños y, por naturaleza quieren ocultarse de ellos. Siendo débiles, su creación requiere que al cubrirse, no exciten los apetitos de los hombres fuera de los niveles estipulados del parentesco, ni permitir ninguna oportunidad de asalto; su creación débil les da una advertencia poderosa. Muestra que sus vestidos y abrigos son escudos y fortalezas. El hecho de que, según las noticias recibidas, la esposa de un hombre de rango elevado en el mundo, con sus piernas al aire, fue acosada en la capital del país, en el mercado a plena luz del día en frente de todos por un lustra zapatos común, ¡le da una bofetada a las rostros sinvergüenzas de quienes se oponen a que las mujeres se cubran!
Segunda Instancia De Sabiduría
SEGUNDA INSTANCIA DE SABIDURÍA
La relación genuina e intensa, el amor y el afecto entre el hombre y la mujer no surge solamente de las necesidades de la vida mundanal. Sí, una mujer es una compañía para su esposo no sólo en esta vida mundanal, ella también es su compañera en la vida eterna también. Ya que será la compañera de su marido en la vida eterna, seguramente no debería atraer las miradas de otros más que de su marido, su amigo y compañero eterno a sus bellazas mismas y no debería ofenderlo ni provocarle celos. Como consecuencia del misterio de la fe, las relaciones de su marido creyente con ella no están confinadas a esta vida mundanal y su amor no es sólo animal y temporario mientras dure su belleza; él siente un amor y respeto verdadero y serio por ella por ser una compañía en la vida eterna, no sólo durante su juventud cuando ella es bella sino también cuando es anciana y su belleza se ha ido. Por cierto, a cambio de esto, ella debería mostrarle sus bellezas sólo a él y restringir su amor a él; esto es requerido por la humanidad, de lo contrario, ella ganaría muy poco y perdería mucho.
Según la Sharía, su esposo debería ser un buen partido para la esposa. Es decir, deben ser adecuados el uno para el otro. El aspecto más importante de esto es con respecto a la religión. Feliz es el hombre que ve la firme religión de
