Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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proteger sus derechos sustanciales, inflige un castigo severo a una personas común según el grado que su delito infringe esos derechos.

Del mismo modo, quien deja la adoración y el rezo ritual viola de una manera significativa los derechos de los seres, quienes son como los súbditos del Sultan-ı Ezel y Ebed (Monarca Eterno), y está actuando de hecho injustamente hacia ellos. Ya que las perfecciones de los seres son manifestadas a través la glorificación y la adoración realizada por aquel aspecto de ellos que es dirigido hacia su Hacedor. El que abandona la adoración no ve ni puede ver esta adoración. En efecto, la niega. Además, los seres ocupan una posición exaltada por razones de su adoración y glorificación, y cada uno es una misiva Allah, alabado sea, y un espejo del Sustentador. Él los reduce desde sus posiciones altas y los considera sin importancia, sin vida, sin objetivo, y sin tareas, los insulta, negando y transgrediendo sus perfecciones.

En efecto, cada uno ve al mundo en su propio espejo. Yenáb-i Jak creó al ser humano como una medida y escala para el universo. Y del mundo Él dio un mundo particular a cada persona. Él colorea este mundo para él de acuerdo con su fe sincera. Por ejemplo, un desesperado, una persona llorosa ve a los seres llorando y desesperando, mientras una persona alegre, optimista, alegre ve al universo alegre y sonriente. Un ser humano reflexivo adora y glorifica a Allah solemnemente y así descubre un nivel de certeza, la adoración realmente existente y la glorificación de los seres vivos. Una persona que abandona la adoración a través del abandono o de la negación ve a los seres vivos de una manera totalmente contraria y opuesta a la realidad de sus perfecciones, transgrediendo así sus derechos.

Además, ya que quién deja el rezo no es dueño de sí mismo, él perjudica su propia alma, que es una esclava de Allah, su Dueño Verdadero. Su Dueño entrega amenazas imponentes para proteger los derechos de Su esclavo y de su alma que ordena el mal. También, quien ha dejado la adoración, que es el resultado de su creación y el objetivo de su naturaleza, parece hacer un acto de agresión contra la sabiduría Divina y la voluntad dominante, y por lo tanto recibe castigo.

En resumen, el abandono de la adoración daña a su propia alma, que es esclava y propiedad absoluta de Yenáb-i Jak, daña y transgrede los derechos de las perfecciones del universo. Seguramente, así como la incredulidad es un insulto a los seres vivos, el abandono de la adoración es una negación de las perfecciones del universo. Y ya que esto es un acto de agresión contra la sabiduría Divina, merece amenazas imponentes, y castigo severo.

Así, esto expresa el desmerecimiento y los hechos ya mencionados que el Sagrado Corán elige de un modo milagroso con estilo severo, que, en conformidad completa con los principios de la elocuencia, corresponde a las exigencias

Segunda Pregunta

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La persona que abandonó el naturalismo y comenzó a tener fe preguntó: “En efecto es una verdad enorme que cada ser es dependiente de la voluntad Divina y poder dominante en cada aspecto; en todas sus funciones, calidades y acciones. Por razones de su inmensidad, nuestras mentes estrechas no pueden

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

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