Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
Página 138 de 364
138

de entrar a la boca, no hay diferencia entre estos dos bocados en relación al cuerpo, son iguales. Y luego de atravesar la garganta, aún son igualmente nutritivos para el cuerpo. Pero un queso que valga poco muchas veces es más nutritivo. Sólo para consentir al sentido del gusto en la boca, hay una diferencia de medio minuto. Puedes ver de este ejemplo qué despilfarro tan dañino y sin sentido es aumentar el gasto de pocos pesos a muchos más por medio minuto.

Ahora, a pesar de que el regalo que llega al soberano del palacio vale mil pesos, darle al portero una propina que valga nueve veces más de lo que le corresponde lo volverá corrupto. Dirá: “Yo soy quien manda aquí” y le permitirá la entrada sólo a quienes le den la propina más grande o le provoque más placer; causará una revolución y provocará un conflicto. Entonces se verá forzado a gritar: “¡Oh, llamen al doctor para que apague este fuego de mi estómago y que baje mi fiebre!”.

Así, la moderación y la satisfacción están de acuerdo con la sabiduría Divina; tratan al sentido del gusto como a un portero y les dan la remuneración que les corresponde. En cuanto al despilfarro, ya que hacerlo es actuar en contra de la sabiduría, rápidamente recibe su castigo, molesta al estómago y provoca que se pierda el apetito real. Al producir un apetito artificial por la gran variedad innecesaria de comida le causa indigestión y enfermedad.

Tercer Punto

TERCER PUNTO

Dijimos en el Segundo Punto que el sentido del gusto es un portero, y en verdad, para los negligentes y quienes no han progresado espiritualmente ni avanzado en el camino del agradecimiento, es como un portero. No se puede permitir el despilfarro ni se puede subir el precio del sentido del gusto de uno a diez sólo para darle placer.

Sin embargo, el sentido del gusto de quienes verdaderamente están en el camino del agradecimiento, de quienes buscan la verdad y de quienes se acercan a Allah de todo corazón es como un supervisor y un inspector en la cocina de la misericordia Divina (como explicamos en la comparación de la Palabra Seis). Su obligación es reconocer y pesar la gran variedad de recompensas Divinas en la pequeña balanza que está allí con las diferentes comidas y luego enviar al cuerpo y al estómago las noticias de la comida en forma de gratitud espiritual. En relación a esto, el sentido del gusto no mira sólo el aspecto físico del estómago sino que también mira al corazón, al espíritu y a la mente, que tienen una posición superior a la del estómago. Con la condición de que no sea un derroche ni un despilfarro, y de que su obligación es puramente el de dar gracias y reconocer y percibir las distintas bendiciones Divinas, y con la condición de que sea lícito y no lleve a la degradación y a mendigar, puede seguir su placer. De hecho, se pueden preferir comidas deliciosas para que la lengua, encargada del sentido del gusto, pueda dar gracias. A continuación mencionaremos un ejemplo milagroso del Sheik Geylani que alude a esta verdad:

Hace tiempo, un alumno del Sheik Geylani Ghawth al-A’zam y único hijo de una anciana mujer estaba aislado en su habitación. Esta estimada señora estaba preocupada por su hijo y lo fue a visitar y vio que no tenía nada para comer más que un pedazo de pan seco y viejo. Su compasión maternal brotó por

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

Visite el sitio del simposio para el programa, las ponencias y la inscripción.