5. Darse cuenta de que la resistencia individual de la persona más poderosa contra los ataques a través de la mala influencia de la poderosa fuerza colectiva de los extraviados y que la falsedad que surge de su solidaridad, inevitablemente serán derrotados, y a través de la unión de la gente bien guiada, crear una sociedad y personalidad colectiva también, para preservar la justicia y los derechos para enfrentarse a esa temible fuerza colectiva desviada.
6. Para preservar la verdad de los asaltos de falsedad.
7. Abandonar el ego y su egoísmo.
8. Y renunciar el concepto equivocado del amor propio.
9. Y acabar con todos los sentimientos insignificantes que surgen de la rivalidad.
Si se adhieren a estas nueve reglas, la sinceridad será preservada y su función será cumplida perfectamente [^4].
[^4]:Incluso está registrado en Hadices auténticos del Profeta (A.S.M.) que al final de los tiempos los verdaderamente piadosos entre los cristianos se unirán a la Gente del Corán y pelearán contra su enemigo en común, la irreligión. Y en este momento, también, la gente de religión y verdad necesita unirse sinceramente no sólo con sus propios hermanos y amigos creyentes sino también con los verdaderamente piadosos y espirituales de los cristianos, temporariamente fuera de discusión y debate de los puntos de diferencia para combatir su enemigo en común, el ateísmo agresivo.
Tercera Causa
TERCERA CAUSA
El desacuerdo entre la gente bien guiada se debe al mal uso del fervor; la unión entre los extraviados se debe a la debilidad y la incapacidad que vienen de la falta de fervor. Lo que impulsa a la gente bien guiada al mal uso de sus altas aspiraciones y de ahí, al desacuerdo y la rivalidad es el deseo de obtener recompensa celestial, lo que cuenta como una cualidad digna de ser elogiada en lo que respecta al Más Allá, y una insatisfacción en lo que respecta a las tareas relacionadas al Más Allá. Pensando para sí mismo, “Déjame ganar esta recompensa, déjame guiar a esta gente, déjalos escucharme”, asume una posición de rivalidad hacia el verdadero hermano que lo enfrenta y que verdaderamente necesita de su amor, su ayuda, su hermandad y su auxilio. Diciendo para sí mismo, “¿Por qué mis alumnos van con él? ¿Por qué no tengo tantos alumnos como él?”, cae preso del egoísmo, se inclina hacia la enfermedad crónica de la ambición, pierde toda la sinceridad y abre la puerta a la hipocresía.
La cura para este error, esta herida, esta increíble enfermedad del espíritu, es el principio de “Se gana la complacencia de Yenáb-i Jak (Altísimo Verdadero) solamente con sinceridad”, y no por ser seguido por mucha gente ni por tener un gran éxito. Porque estos últimos sólo ocurren por la voluntad de Allah; no pueden ser demandados, a pesar de que muchas veces se dan. A veces una sola palabra servirá para salvar a alguien y así se obtendrá la complacencia de Allah. La cantidad no debería recibir mucha atención, porque a veces guiar a una persona hacia la verdad puede ser tan complaciente para Allah como guiar a mil.
Además, la sinceridad y la adherencia a la verdad requieren que uno debería desear que los musulmanes se beneficien de quien sea y en donde sea. Pensar “Deja que tomen clases conmigo así yo gano la recompensa” es un truco del alma y del ego.
