Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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La ciencia de la alimentación dirá: “es una cocina Divina y el caldero del más Misericordioso en donde se cocinan con perfecta regularidad cientos de miles de comidas deliciosas juntas.”

La ciencia militar dirá que la tierra es un campo militar, aunque existen cuatrocientas mil naciones diferentes en ese ejército, recientemente reclutadas con sus carpas armadas sobre la faz de la tierra, reciben sus raciones, uniformes, armas, entrenamientos y sus licencias que son diferentes para cada nación, en perfecto orden, sin confusión y sin olvidarse de nadie, a través del mandato, poder y compasión del único Comandante en jefe, en cuyo tesoro, son todos administrados de manera regular.

Y si a la ciencia de la electricidad se le preguntara: “¿qué es este mundo?”, seguramente responderá: “el techo de este magnífico palacio del universo ha sido adornado con innumerables lámparas eléctricas ordenadas y equilibradas y en dicho orden y equilibrio tan maravilloso, el más destacado es el sol y aquellas lámparas celestiales -que son miles de veces más grandes que la tierra- no arruinan su equilibrio aunque se queman continuamente; no explotan ni estallan en llamas, su gasto es infinito. Entonces ¿de dónde proviene su ingreso, su material y combustible? ¿Por qué no se agotan? ¿Por qué no se arruina el orden al quemarse? Una pequeña lámpara se apaga si no se la atiende con regularidad. Ve la sabiduría y el poder del Jakím-i Zulyelal (Omnisciente Glorioso) que hizo el sol: de acuerdo con la Astronomía, el sol es un millón de veces más grande que la tierra y un millón de años mayor [^2], se quema sin carbón ni petróleo y no se extingue; entonces di: ¡Subhanallah!. Di: ¡Mashaallah! ¡Barekallah! ¡La ilahe illa Hu!. por el número de segundos de la existencia del sol.

[^2]:Puedes considerar cuánta madera, cuánto carbón y combustible se necesitaría para la estufa o lámpara del sol, que calienta el palacio del mundo. Según la consideración de la astronomía, para que arda todos los días, pilas de madera iguales a un millón de tierras y miles de océanos de combustible se necesitarían. ¡Ahora piensa! Y di: ¡Subhanallah! ¡Mashaallah! ¡Barekallah! tantas veces como las partículas del sol frente a la majestuosidad, la sabiduría y el poder del Kadír-i Zulcelál (Todopoderoso y Glorioso), Quien lo hace dar luz continuamente sin leña ni combustible.

Esto significa que existe un orden maravilloso en estas lámparas celestiales y que son atendidas con el mayor cuidado. Es como si la caldera de esas enormes y numerosas masas ardientes, de aquellas luminarias, fuese como un infierno cuyo calor nunca se termina sino que les da calor sin luz y la maquinaria y la fábrica central de esas lámparas celestiales son un eterno Paraíso; les da luz y luminosidad, a través de manifestación más grande de los nombres Jakem y Jakím y continúan ardiendo de manera ordenada. Y así sucesivamente.

A través del testimonio certero de cientos de ciencias como éstas, el universo ha sido adornado con innumerables ejemplos de sabiduría, propósitos, sin errores y con perfecto orden. Y el orden y la sabiduría dada a través de ese maravilloso conocimiento que lo abarca todo -la totalidad del universo- ha sido incluida en pequeñas porciones en las semillas y en los seres vivos más diminutos. Es claro y evidente que los objetivos, propósitos, ejemplos de sabiduría y beneficios pueden ser solamente seguidos a través de la elección, deseo, intención, voluntad y de ninguna otra forma. Ninguna podría ser obra de

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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