Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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los poderes y las facultades sutiles del ser humano [^6]. En una pequeña medida el ser humano muestra, de manera de observarlas, las verdades de la fe en el universo.

[^6]:Por cierto, tal como los elementos en el ser humano indican y señalan los elementos del universo y sus huesos, a sus piedras y rocas, su pelo, sus plantas y árboles, y la sangre que fluye en su cuerpo y los fluidos que surgen de sus ojos, sus oídos, su nariz y su boca, a las fuentes y las aguas minerales de la tierra, así también el espíritu del ser humano señala al mundo espiritual, su facultad de memoria, a la Tabla Preservada, y su poder de imaginación, al Mundo de Similitudes, y así sucesivamente. Cada uno de sus miembros y facultades señala un mundo diferente y carga un testigo fehaciente de su existencia.

Así, el ser humano realiza muchas funciones importantes como las tareas mencionadas anteriormente. Él es un espejo de la Belleza Eterna. Él es el lugar de manifestación que anuncia la Perfección Sempiterna. Él es alguien necesitado y agradecido de Misericordia Eterna. Ya que la belleza, la perfección y la misericordia son eternas, es por cierto necesario e inevitable que el ser humano, que es deseoso del espejo de Belleza Eterna, el heraldo cautivado de Perfección Eterna y el agradecido y necesitado de Misericordia Eterna, irá a un reino eterno para permanecer allí permanentemente, que irá a la eternidad para acompañar a aquellas cualidades eternas y acompañará a esa Belleza Eterna, Perfección Duradera y Misericordia Constante por toda la eternidad.

Porque una belleza eterna no puede estar conforme con un admirador perecedero, un amante mortal. Ya que la belleza se ama a sí misma, desea amor a cambio de su amor. La fugacidad y lo efímero transforman a ese amor en enemistad. Si el ser humano no fuera a la eternidad y permaneciera allí permanentemente, en lugar de su amor verdadero por la belleza eterna en su naturaleza, allí habría enemistad.

Como se describe en un pie de página en la Palabra Diez, una vez una belleza celebrada echó a un amante de su presencia, por lo que su amor se volvió enemistad y para consolarse se ofendió por su belleza, él dijo: “”¡Uh! ¡Qué fea que es!”, negando su belleza.

Por cierto, el ser humano es hostil ante lo que no le es familiar de la misma manera que simplemente desea ser hostil y descubrir las faltas de las cosas que no puede obtener o poseer. Ya que, como todo el universo atestigua, el Mahbub-u Jakiki (Verdadero Amado) y Yemíl-i Mutlak (Absolutamente Bello) hace que el ser humano Lo ame a través de Sus Más Bellos Nombres, que son absolutamente exquisitos, y desea que el ser humano Lo ame, entonces por cierto que Él no dotaría al ser humano que es Su amado y Su amante con una enemistad innata y hacer que se irrite con Él de lejos; Él no dotaría al espíritu del ser humano con una enemistad oculta que sería totalmente contrario a la naturaleza del ser humano, que es por su naturaleza el ser más amable y amoroso y el más excepcional que Él ha creado para la adoración. Porque el ser humano sólo sería capaz de curar las heridas profundas provocadas por la separación eterna de una Belleza Absoluta que él ama y cuyo valor aprecia a través de la enemistad hacia ella, al estar irritado y al negarla.

Es desde este punto de vista que surge la enemistad con Allah por parte de los incrédulos. En cuyo caso, la Belleza Eterna seguramente manifestará en el

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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