su impotencia, los niveles de Su poder. Es comprender a través de su propia pobreza absoluta, Su misericordia y los niveles de Su misericordia, y a través de su propia debilidad, Su fuerza; y así sucesivamente. A través de sus propios atributos deficientes, es ser un espejo que es como un instrumento de medida para los atributos de perfección de su Creador. De la misma manera en que la oscuridad de la noche es un espejo perfecto para mostrar la luz eléctrica, el brillo de la luz es proporcional a la oscuridad de la noche, el ser humano también actúa como un espejo de las perfecciones Divinas a través de sus propios atributos defectuosos.
Segundo Aspecto: A través de su propia voluntad parcial, conocimiento minúsculo, poder diminuto y posesión aparente, y al construir su propia casa, el ser humano comprende la medida de la grandeza del universo y actúa como un espejo de la posesión, el arte, la voluntad, el poder y el conocimiento del Diseñador del universo.
Tercer Aspecto: Que el ser humano actúe como un espejo en este sentido tiene dos fases:
La Primera: Es para mostrar en sí mismo los bordados diferenciados de los Nombres Divinos. Para decirlo simplemente, por su abarcamiento, el ser humano es como un índice diminuto y un espécimen en miniatura del universo y entonces muestra los bordados de todos los Nombres.
La Segunda: Esta fase actúa como un espejo de los atributos Divinos. Es decir, tal como el ser humano señala la vida del Zát-ı Jayy-ı Kayyum (Ser Eterno y Auto-Subsistente) a través de su propia vida, así también actúa como un espejo y da a conocer los atributos del Zát-ı Jayy-ı Kayyum, como el oído y la vista, por medio de su propio sentido del oído y el sentido de la vista que se desarrolla durante su vida.
Además, el ser humano actúa como un espejo de los atributos sagrados del Zát-ı Jayy-ı Kayyum a través de muchos sentidos numerosos y receptivos, los significados y las emociones que están presentes en su vida, que no se desarrollan sino que surgen en la forma de sentimientos y emociones. Por ejemplo, como resultado de esas emociones, a través de los significados como amorosos y sentirse orgulloso, complacido, feliz y contento actúa como espejos de los atributos de ese tipo, con la condición de que sean apropiados y merecedores de lo sagrado y de la absoluta auto subsistencia del Zát-ı Akdes (Ser Más Puro).
También, a través de su vida comprensiva, el ser humano es un instrumento que reconoce y mide los atributos y cualidades del Zát-ı Zulyelal (Ser Glorioso) y es un índice de la manifestación de Sus Nombres y un espejo conciente, y así sucesivamente, él actúa como espejo del Zát-ı Jayy-ı Kayyum en muchos sentidos. Así también es el ser humano una unidad de medida, un índice, una escala y un equilibrio de las verdades del universo.
Por ejemplo, una evidencia extremadamente fehaciente de la existencia de la Tabla Preservada en el universo y un ejemplo de ello es la facultad de la memoria del ser humano. Y una evidencia fehaciente de la existencia del Mundo de Similitudes y un ejemplo de ello es la facultad de imaginación. Y una evidencia de la existencia de los seres espirituales del universo y un ejemplo de ellos son
