interponen en el camino. Y si se ensucian, rápidamente se limpian. Están inducidos por una mano de sabiduría a adquirir los estados más limpios, pulcros y brillantes, y las formas más bellas, puras y sutiles.
Así, este único acto, es decir, limpiar, que es una sola verdad, es una manifestación más grande del Nombre Más Grande, el Nombre del Kuddus, que se ve en la esfera máxima del universo. Como el sol, muestra directamente a los ojos que ven a lo lejos y a lo ancho la existencia Divina y la Unidad junto con los Más Bellos Nombres Divinos.
Se ha establecido con pruebas decisivas en muchas partes de Risale-i Nur que debido a que el acto de ordenar y dar órdenes, que son una manifestación de los Nombres de Jakem (Omnisciente) y Jakím (Omnisapiente); y el acto de pesar y equilibrar, que son una manifestación de los Nombres de Adl (Justo) y Ádil (Equitativo); y el acto de adornar y de munificencia, que son una manifestación de los Nombres de Yemíl (Bello) y Kerim (Genoroso); y el acto de edificar y otorgar, que son una manifestación de los Nombres de Rab (Señor) y Rahim (Compasivo) son cada uno una sola verdad y un solo acto en esta esfera poderosa del universo, demuestran la necesaria existencia y la Unidad de un Solo Ser. De exactamente la misma manera, el acto de purificar y limpiar, que es una manifestación y muestra del Nombre del Kuddus (Más Sagrado), demuestra como el sol tanto la existencia del Váyib-ul Vuyud (Necesariamente Existente) y, como la luz del día, Su Unidad.
Y como los actos sabios de ordenar, equilibrar, adornar y limpiar mencionados anteriormente señalen a un Sáni-i Vájid (Único Creador Artífice) por su unidad de clase en la esfera máxima, así también la mayoría de los Bellos Nombres, por cierto, los mil y un Nombres, cada uno tiene una manifestación grande en la esfera máxima. Y el acto que procede de esa manifestación señala al Vájid-i Ejad (Uno y Único) con claridad y certeza en relación a su extensión.
Las verdades evidentes y los actos únicos que iluminan la faz del universo y lo hacen sonreír como la sabiduría universal que hace que todas las cosas que concuerdan con su ley y orden, la munificencia abarcativa que adorna todas las cosas y las hace sonreír, la misericordia abarcativa que hace que todas las cosas estén complacidas y felices, la provisión universal del sustento que alimenta y da placer a todas las cosas y la vida y el dar vida que conecta a cada cosa con todas las cosas y hace que cada cosa se beneficie y, hasta cierto punto, sean dueños, a todas las cosas; estas verdades evidentes y estos actos únicos señalan a un solo Zát-ı Jakím (Ser Omnisciente), Kerím (Generoso) y Rajím (Compasivo), un solo Rezzák (Proveedor), un solo Jayy (Viviente) y Mujyí (Dador de Vida) tan claramente como la luz que indica el sol.
Si sólo uno de esos cientos de actos extensivos, cada uno de los cuales es una prueba clara de la Unidad de Allah, no se atribuye al Vájid-i Ejad (Uno y Único), se necesitan imposibilidades en cientos de sentidos. Por ejemplo, mucho menos de las verdades evidentes y evidencias relacionadas a Unidad Divina, como la sabiduría, la providencia, la misericordia, el sustento y el otorgamiento de vida, si sólo el acto de limpiar no se atribuye al Creador del universo, entonces lo siguiente se vuelve necesario en el camino de la incredulidad de los extraviados:
