si fuera una pequeña habitación. En relación al tamaño de la fábrica enorme, no hay suciedad ni basura que quede de su suciedad y restos. Por cierto, considerando su tamaño, su limpieza y orden son bien cuidados.
Si alguien no se baña ni limpia su pequeña habitación por un mes, se volverá extremadamente sucio. Es decir, la limpieza, la pureza y la luminosidad en este palacio del mundo surgen de la limpieza continua, sabia y diligente. Si no fuera por esta limpieza, este barrido y cuidado, en un año todas los cientos de miles de especies de animales se hubieran ahogado sobre la faz de la tierra.
También, los restos de los globos del espacio y de los cielos, que manifiesta la vida y la muerte, y de los satélites y de las estrellas, hubieran aplastado no sólo nuestras cabezas y las de otros animales, sino también la cabeza de la tierra misma y de nuestro mundo. Hubieran llovido sobre nuestras cabezas rocas del tamaño de montañas y nos hubieran echado de nuestra tierra natal en este mundo. Sin embargo, desde la antigüedad, si, como una advertencia, algunos meteoritos han caído como resultado de la destrucción y reconstrucción en esos mundos altos, no han roto ninguna cabeza.
Además, los cadáveres de cientos de miles de especies de animales y los restos de doscientas mil especies de plantas cada año sobre la faz de la tierra que resultan de la alternancia y las luchas de la vida y la muerte hubieran ensuciado tanto la faz de la tierra y del mar que los seres concientes en lugar de amar y deleitarse con ella, hubieran sentido disgusto y aversión por tanta fealdad y hubieran huido hacia la muerte y la inexistencia.
Tal como un pájaro limpia sus alas con facilidad y un escriba, sus páginas, así también se limpian y se embellecen las alas del avión de la tierra, los pájaros de los cuerpos celestes y las páginas del libro del universo. Y, tanto es así que quienes no consideran la belleza infinita del Más Allá y piensan con fe se vuelven amantes de esta limpieza y belleza del mundo, lo adoran.
Es decir, este palacio del mundo y esta fábrica del universo muestran una manifestación más grande del Nombre Divino del Kuddus por el cual no sólo los limpiadores carnívoros de los mares y las águilas de la tierra que obedecen las órdenes que proceden de esa limpieza sagrada, sino que también sus oficiales limpiadores que se reúnen en los cadáveres, como gusanos y hormigas. Como los glóbulos rojos y blancos que fluyen en el cuerpo obedecen aquellas órdenes sagradas y hacen la limpieza de las células del cuerpo, así también la respiración purifica y limpia la sangre.
Y como los párpados obedecen la orden de limpiar el ojo y las moscas, la de cepillar sus alas, así también la atmósfera extensiva y las nubes la obedecen. El aire sopla sobre las partículas de polvo y de suciedad sobre la superficie de la tierra y la limpia. La esponja de la nube rocía agua sobre el jardín de la tierra e inmoviliza el polvo y el suelo. Luego, para no ensuciar el cielo, rápidamente junta su basura y se retira; se oculta con perfecto orden. Muestra el bello rostro y ojo de los cielos como barridos y pulidos, todos centellantes y brillantes.
Y como las estrellas, los elementos, los minerales y las plantas obedecen la orden de limpiar, todas las partículas y los átomos también la obedecen: prestan atención a la limpieza dentro de las revueltas impresionantes, la transformación. Nunca se congregan en algún lugar innecesariamente ni se
