Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
Página 256 de 364
256

incurrir en una sentencia de prisión para permanecer en esta nueva ‘Escuela de José’ y para ayudar incluso más a quienes se oponían a mí. Porque alguien como yo con setenta y cinco años, sin apego y de los setenta que amaba en este mundo sólo cinco quedaban vivos, la tumba era cien veces preferible a esta prisión. Porque setenta mil copias de los tratados de Risale-i Nur estaban en libre circulación y realizarían mis deberes en relación a Risale-i Nur y porque tenía hermanos y herederos que continuarían sirviendo a la fe con miles de lenguas en lugar de mi única lengua. Esta prisión también era cien veces más cómoda y más beneficiosa que la libertad de afuera sujeta a esa tiranía y opresión. Porque en lugar de tener que sufrir todo solo, fuera del trato arbitrario de cientos de oficiales, en prisión, junto con cientos de otros prisioneros uno sólo tiene que sufrir las arbitrariedades leves de una o dos personas como el gobernador de la prisión y el jefe de la guardia, que asegurarán beneficios. Y frente a esto, uno recibe la bondad fraterna y el consuelo de muchos compañeros de prisión. Pensando que la compasión del Islam y la naturaleza humana se muestran como bondad para los ancianos en esa posición, así convirtiendo la dificultad de la prisión en misericordia, me resigné a la prisión.

Cuando asistí a este tercer juicio, debido a mi dificultad por permanecer de pie por mi debilidad, ancianidad y enfermedad, me senté en una silla afuera de la puerta de la corte. El juez de repente apareció y enojado preguntó de manera insultante: “¿Por qué él no está esperando de pie?” Me enojé por esta crueldad frente a la ancianidad. Entonces miré y vi que una gran cantidad de musulmanes se había reunido a nuestro alrededor y estaban observando con absoluta bondad y de manera fraternal y no se dispersaban. De repente fui advertido de las siguientes dos verdades:

La Primera: Los enemigos ocultos de mí mismo y de Risale-i Nur habían engañado a algunos oficiales ingenuos con la intención de ponerle fin a las conquistas de Risale-i Nur al destruir la buena opinión pública sobre mí, que en todo caso no quería, y al destruir mi carácter desde el punto de vista de la gente; habían empujado a esos oficiales a actuar con desprecio hacia mí de esa manera. ¡Ve a estas cien personas en lugar de los insultos de un hombre! A cambio del servicio de Risale-i Nur por la fe – como un favor Divino – ellos están ofreciendo su empatía apreciando tu servicio y te dan la bienvenida y te despiden. Incluso, mientras estaba en la oficina examinadora del magistrado el segundo día del juicio respondiendo las preguntas del fiscal, cerca de mil personas se reunieron en el patio frente a las ventanas de la corte, mostrando su preocupación; parecía que estaban diciendo a través de sus estados que no nos presionaran. La policía no los pudo dispersar. Se le impartió a mi corazón que en esta época peligrosa estas personas querían un verdadero consuelo, una luz inagotable, una fe poderosa y una buena noticia certera sobre la felicidad eterna, y que buscaban esto por naturaleza. Debieron haber oído que lo que estaban buscando se encuentra en Risale-i Nur de modo que le mostraron a mi persona sin importancia más atención de la que merezco porque he realizado algunos pequeños servicios para la fe.

Segunda Verdad: Me recordaron que a cambio del maltrato que algunos individuos despectivos y engañados nos infligieron con la intención de

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

Visite el sitio del simposio para el programa, las ponencias y la inscripción.