﴿ سَبَّحَ لِلّٰهِ مَا ف۪ي السَّمٰوَاتِ وَالْاَرْضِ وَهُوَ الْعَز۪يزُ الْحَك۪يمُ ❀ لَهُ مُلْكُ السَّمٰوَاتِ وَالْاَرْضِ يُحْيِى وَيُم۪يتُ وَهُوَ عَلٰى كُلِّ شَىْءٍ قَد۪يرٌ ﴾
Me salvó de esa imaginación lamentable, terrible, triste y manchada de separación y abrió mis ojos. Vi que los frutos en lo alto de los árboles estaban mirándome como si sonrieran. “Nótanos a nosotros también”, decían. “No observes sólo las ruinas”. La realidad de las aleyas me advirtió así:
“¿Por qué una carta artificial escrita en forma de un pueblo por la mano de los seres humanos que son huéspedes en la página del valle de Van, eliminada por un torrente calamitoso llamado la invasión rusa te entristece tanto? Considera al Nakkásh-ı Ezelí (Ornamentador Eterno), el Málik-i Jakiki (Verdadero Dueño) y Rab (Señor) de todo, porque Sus escritos en esta página de Van continúan escribiéndose de manera brillante, de la manera que tú solías verlas. Tu llanto por aquellas ruinas desoladas surge del error de olvidar a su Málik-i Jakiki, sin pensar que los seres humanos son huéspedes e imaginándolos como dueños”.
Una puerta hacia la realidad se abrió desde ese error, desde esa mirada dolorosa, y mi alma maligna se preparó para aceptar la realidad completamente. Como el hierro que se hunde en el fuego para ablandarse y ser provechoso, esa mirada dolorosa y ese estado terrible eran fuego que suavizó mi alma maligna. A través de la realidad de las aleyas mencionadas, el Corán de Milagrosa Exposición le mostró la refulgencia de las verdades de la fe, obligándola a aceptarlo.
Sí, todo el agradecimiento sea para Allah, como se demostró fehacientemente en otras partes de Risale-i Nur como la Carta Veinte, a través de la refulgencia de la fe en Allah, la realidad de las aleyas da un punto de apoyo para el espíritu y el corazón que se revela según la fuerza de la fe de cada uno. Esto fue tan poderoso que me brindó una fuerza que podría haber confrontado calamidades cien veces más terribles que la situación que vi. Pronuncié este recordatorio: “Todo está sujeto a la orden del Málik-i Jakiki de este país, vuestro Creador. Las riendas de todas las cosas están en Sus manos. Tu relación con Él es suficiente”.
Al reconocer a mi Jálık (Creador) y confiar en Él, todas las cosas que habían parecido hostiles renunciaron a su enemistad y las cosas dolorosas que me habían hecho llorar comenzaron a hacerme feliz. Y como hemos demostrado con pruebas ciertas en muchas partes de Risale-i Nur, a través de la luz que procede a la fe en el Más Allá, dio tal punto de ayuda frente a mis interminables deseos que fue suficiente no sólo para mi apego y deseo de amistades mundanales insignificantes, temporarias y breves, sino para mis innumerables deseos trascendentales en el mundo de la permanencia, de felicidad duradera por toda la eternidad. Porque a través de una manifestación de Su misericordia, el Misericordioso y Compasivo, en su casa de huéspedes que es la faz de la Tierra que su cada primavera sirve sobre la mesa de esa estación incalculables cantidades de bendiciones deliciosas como un desayuno y llenas de arte para complacer a Sus huéspedes por una o dos horas. Luego después de proveerles
