Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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daños y peligros. Como todo lo demás, los placeres de la juventud también se van. Si se pasó adorando y haciendo buenas obras, los frutos de esa juventud permanecen por siempre en su lugar y son el medio para obtener la juventud en la Vida Eterna.

Luego, consideré el mundo, con el que la mayoría de la gente está enamorada y al que todos son adictos. A través de la luz del Corán, hay tres mundos universales, uno dentro del otro:

La primera mira hacia los Nombres Divinos; es un espejo para ellos.

La segunda mira hacia el Más Allá, y es su labranza.

La tercera mira hacia lo mundanal; es el patio de juegos de los negligentes. Más aún, todos tienen su propio vasto mundo dentro de este mundo. Simplemente, son los mundos uno dentro del otro en la misma cantidad de seres humanos. El pilar del mundo privado de cada persona es su propia vida. Si su cuerpo se rinde, su mundo colapsa de cabeza, es el Último Día para él. Debido a que los negligentes no se dan cuenta de que su mundo será destruido rápidamente, suponen que será permanente como el mundo en general y lo adoran. Pensé para mí: “Yo también tengo un mundo privado que colapsará rápidamente y será demolido como los mundos de la otra gente. ¿Qué valor tiene este mundo privado, esta vida efímera mía?”

Entonces, a través de la luz del Corán, vi que tanto para mí como para el resto de las personas, este mundo es un lugar pasajero para comerciar, una casa de huéspedes que cada día se llena y se vacía, un mercado establecido en el camino para que, quienes pasen por allí compren algo, un cuaderno siempre renovado del Nakkásh-ı Ezelí (Ornamentador Eterno) que constantemente escribe y borra, y cada primavera es una carta dorada, y cada verano es una oda bien compuesta; que está formada de espejos que reflejan y renuevan las manifestaciones de los nombres del Sáni-i Zulyelal (Glorioso Creador Artífice); es un almácigo del Más Allá, un cantero de misericordia divina, y un taller temporario exclusivamente para producir carteles que serán mostrados en el mundo de la eternidad.

Ofrecí cien mil gracias al Jálık-i Zulyelal (Creador Glorioso) que hizo el mundo de este modo. Y comprendí que el amor por los rostros internos y bellos del mundo que miran hacia el Más Allá y hacia los Divinos Nombres le ha sido otorgado a la humanidad, debido a que lo gastan en su rostro pasajero, feo, dañino y negligente y se manifiesta en el dicho del Profeta (A.S.M.):

حُبُّ الدُّنْيَا رَأْسُ كُلِّ خَطِيئَةٍ

¡Oh, ancianos! Me di cuenta de esta verdad a través de la luz del Sabio Corán, y las advertencias de mi ancianidad, y la fe que me abrió los ojos. Y lo he demostrado con pruebas contundentes en muchas partes de Risale-i Nur. Experimenté un verdadero consuelo, una poderosa esperanza y una brillante luz. Estuve agradecido por mi ancianidad y estuve feliz de que mi juventud se haya ido. Ustedes tampoco lloren, sino que ofrezcan las gracias. Ya que hay fe y la verdad es así, deberían ser los negligentes los que lloren y los desviados los que se lamenten.

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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