Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
Página 155 de 364
155

a él son provistos por cosas como el coraje y la fuerza. Es por esta razón que sentí celos de él. Los objetos y las estaciones del Más Allá son innumerables. A pesar de que él es mi enemigo en este mundo, en el Otro puede ser mi hermano más amado y cercano”.

¡Oh, gente bien guiada! El servicio de la verdad es como llevar y preservar un tesoro grande y pesado. Quienes llevan esa inversión sobre sus hombros estarán contentos y agradecidos cada vez que haya manos poderosas que se apresuren a ayudarlos. Lejos de estar celosos, uno debería aplaudir con orgullo la fuerza superior, la efectividad y capacidad de aquellos que con amor verdadero se acercan a ofrecer su ayuda. ¿Por qué entonces hay necesidad de ver a los verdaderos hermanos y sacrificados ayudantes con un espíritu de rivalidad, y así perder la sinceridad? Serás expuesto a temibles acusaciones a los ojos de los extraviados, ese tipo de interés por perseguir lo mundanal a través de la religión, a pesar de que es algo cien veces más bajo que tú y tu creencia, ganándote la vida a través del conocimiento de la verdad y rivalizando con otros con codicia y avaricia. El único remedio para esta enfermedad es acusar a tu propia alma antes que otros levanten estos cargos contra ti, y siempre tomar partido por tu compañero, no por tu propia alma. La regla de la verdad y la equidad establecida por los eruditos en el arte del debate es esta: “Quienquiera que desee, en un debate sobre cualquier tema, que sus propias palabras resulten verdaderas, quienquiera que esté feliz por tener razón y porque su enemigo está equivocado y errado, esa persona ha de actuar injustamente”. No sólo eso, esa persona pierde, porque cuando emerge victoriosa de ese debate, no habrá aprendido nada que ya no supiera, y es probable que su orgullo le ocasione pérdida. Pero si su adversario resultara estar en lo correcto, habrá aprendido algo que antes no sabía y de esa manera habrá obtenido algo sin perder nada, además de estar a salvo de la soberbia. En otras palabras, si uno es justo en sus asuntos y está enamorado de la verdad, someterá el deseo de su propia alma ante las demandas de la verdad. Si ve que su adversario está en lo correcto, lo aceptará de buen grado y lo apoyará con alegría. Entonces, si la gente de religión, la gente de la verdad, la gente de aprendizaje y sufíes aceptan este principio como su guía, obtendrán la sinceridad, y tendrán éxito en aquellas tareas que los prepara para el Más Allá. A través de la misericordia, serán librados de esta terrible miseria y desgracia que sufren en el presente.

﴿ سُبْحَانَكَ لَا عِلْمَ لَنَٓا اِلَّا مَا عَلَّمْتَنَٓا اِنَّكَ اَنْتَ الْعَل۪يمُ الْحَك۪يمُ ﴾ ∗∗∗

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

Visite el sitio del simposio para el programa, las ponencias y la inscripción.