licenciados y están extremadamente complacidos de visitar al Monarca y de regresar a Su Corte.
A veces, durante la movilización, los oficiales encuentran a un recluta raso que no los reconoce. “¡Entrega tu rifle!”, dicen. El soldado responde: “Soy un soldado del Rey y estoy a Su servicio. Iré con él más tarde. ¿Quiénes son ustedes? Si vienen con Su permiso y consentimiento, los saludo complacido, muéstrenme Sus órdenes. De lo contrario, váyanse y aléjense de mí. Incluso si me quedo por mi cuenta y hay miles de ustedes, aún pelearé con ustedes. No es por mí mismo, porque yo no soy mi propio dueño, yo pertenezco a mi Rey. Por cierto, mi persona y mi rifle ahora son un fideicomiso de mi dueño. ¡No me entregaré a ustedes porque tengo que protegerlo y preservar el honor y la dignidad del Rey!”
Esta situación entonces es un ejemplo de miles en el segundo camino que provoca alegría y felicidad. Tú puedes concluir las otras por ti mismo. A lo largo del viaje por el segundo camino hay una asamblea y un envío de tropas con alegría y celebraciones bajo el nombre del nacimiento y el licenciamiento de tropas con fanfarria y bandas militares bajo el nombre de la muerte. El Sabio Corán le ha otorgado este camino a la humanidad. Quien acepta el regalo con entusiasmo, viaja por este segundo camino que conduce a la felicidad en ambos mundos. No siente dolor por las cosas del pasado ni teme por las del futuro.
¡Oh, segunda Europa corrupta! Algunos de tus fundamentos podridos e infundados son como sigue. Tú dices: “Todos los seres, desde el ángel más grande hasta el pez más pequeño es dueño de sí mismo, trabaja para sí y lucha por su propio placer. Tiene el derecho de vivir. El objetivo y el propósito de su esfuerzo es para vivir y continuar su vida”. Y creyendo que son conflictos las manifestaciones munificentes y compasivas de la ley universal del Creador Generoso que se manifiesta a través de las plantas que se apresuran a asistir a los animales y de los animales que se apresuran a asistir al ser humano a través del principio de ayuda mutua, que está conformada en perfecta obediencia por todos los seres principales del universo, tú declaras estúpidamente: “La vida es un conflicto”.
¿Cómo pueden las partículas de alimento apresurarse con total entusiasmo para alimentar las células del cuerpo – una manifestación de ese principio de ayuda mutua – ser un conflicto? ¿Cómo puede ser un choque y una lucha? Más bien, ese apresurarse y esa asistencia es ayuda mutua bajo la orden del Sustentador Munificente.
Y uno de tus fundamentos podridos es, como dices: “Todo es dueño de sí mismo”. Una prueba clara de que nada es dueño de sí mismo es esta: entre las causas, el más noble y, con respecto a la elección, el que tiene una voluntad muy extensiva es el ser humano. Pero de cien partes de los actos más obvios conectados a la voluntad del ser humano, como pensar, hablar y comer, sólo una parte dudosa de cien se le da a la mano de su voluntad y está dentro de la esfera de su poder. Entonces, ¿cómo se puede decir de alguien que no posee ni una centésima parte de los actos más obvios como esos que es dueño de sí mismo?
Si los seres más elevados con la voluntad más extensiva son así inhibidos de poder real y de propiedad hasta este punto, alguien que dice: “El resto de los
