señalaremos algunos trucos y algunas armas que emplean, como sigue:
Yo mismo frecuentemente he observado que quienes causan daño, que son un diez por ciento, derrotan a los rectos, que son el noventa por ciento. Solía sorprenderme y me sentía curiosidad. Al investigar, comprendí por cierto que su victoria no resulta del poder sino de la corrupción, humillación, destrucción, de tomar ventaja de la controversia entre las personas veraces, de sembrar el conflicto entre ellos, de jugar con sus rasgos débiles de carácter y de injertarlos con esos rasgos, de excitar las emociones del alma maligna y del odio personal, de trabajar las capacidades del mal en la naturaleza humana que son como minas de corrupción, de adular de manera hipócrita a la tiranía del alma maligna en nombre de la fama y de la gloria, y del temor de todos de su destrucción insensible. Por medio de trucos diabólicos como éstas, ellos derrotan temporalmente a la gente veraz. Pero, según el misterio de la aleya: ﴾ وَالْعَاقِبَةُ لِلْمُتَّق۪ينَ ﴿ y la regla de
اَلْحَقُّ يَعْلُو وَلَا يُعْلٰى عَلَيْهِ , además de no arrojar ningún beneficio significativo para ellos, su triunfo temporario conducirá a ganarse el Infierno para sí mismos y el Paraíso para la gente veraz.
Así, por estar en el extravío, los que no tienen poder parecen poderosos y los insignificantes ganan fama, toman una posición opuesta a la gente veraz. De esta manera presuntuosa, los hipócritas que buscan fama muestran su poder a pesar de que tienen poco y ganan una posición para sí mismos a través de intimidar a otros y causar daño; son vistos y la atención se centra en ellos y la destrucción de aquello que ellos provocan, no a través del poder y de la habilidad sino a través de la omisión y falla para actuar, se los atribuye y se habla de ellos. Tal como alguien obsesionado con la fama que profane un lugar de adoración para que todos hablen sobre él, incluso al mencionarlo con una maldición, la vena de querer ser famoso le hace ver esa maldición como deseable. El caso se volvió proverbial.
¡Oh, ser humano desdichado creado para el reino eterno y enamorado de este mundo efímero! Estudia detenidamente el significado de la aleya:
﴾ فَمَا بَكَتْ عَلَيْهِمُ السَّمَٓاءُ وَالْاَرْضُ ﴿ y presta atención. Mira, ¿qué dice? Con su significado explícito dice: “Cuando los extraviados mueren, los cielos y la tierra, que están conectados con el ser humano, no llora por ellos, es decir, están complacidos con su muerte”. Mientras que con su significado implícito, dice: “Los cielos y la tierra lloran sobre los cuerpos de la gente bien guiada cuando muere; no quieren que parta”. Porque todo el universo está conectado a los creyentes y está complacido con ellos. Porque, por su fe, ellos conocen al Jálık-i Káinat (Creador del Universo), entonces aprecian el valor del universo, lo respetan y lo aman. No alimentan la enemistad implícita ni el desprecio por él como los extraviados.
¡Oh, ser humano, piensa! Tú, en todo caso morirás. Si sigues a tu alma maligna y a Satanás, tus vecinos, e incluso tus conocidos, estarán felices de librarse de tu maldad. Pero si diciendo: اَعُوذُ بِاللّٰهِ مِنَ الشَّيْطَانِ الرَّجِيمِ ,
