perfección bendita e infinita y hace que la existencia de lo que está necesariamente probado por los bordados de Su arte sea evidente en los seres. Y porque es dueño de infinitos otorgamientos, la existencia de lo que está verdaderamente, sin duda, establecido por las infinitas variedades de Sus Concesiones y bendiciones sean observadas por todos los seres vivos. Es por esto, que seguramente demanda infinito amor por parte del ser humano, quien es el ser más completo, más necesitado, más reflexivo y el que más anhelo tiene entre todos los seres vivos.
En efecto, cada ser humano es capaz de sentir infinito amor por Jálık-i Zulyelal (Creador Glorioso) y debido a Su belleza, perfección y otorgamiento, Jálık es quien merece un amor ilimitado más que nadie. Todas las variedades de amor y la intensa relación de un ser humano creyente con su vida, su perpetuación, su existencia, con su mundo, su ser y otros seres, son como gotitas de su capacidad para amar a Allah. Sus diversas emociones intensas son transformaciones de esta capacidad de su amor, y diferentes manifestaciones del mismo. Está claro que así como el ser humano siente placer de su propia felicidad, también lo recibe de la felicidad de los demás con quien tiene relación. Y así como ama a quien lo salva de un desastre, también ama a aquel que salva a aquellos que ama. Como una consecuencia de este estado mental, si una persona piensa solamente esto dentro de todas las variedades de las bendiciones Divinas otorgadas a todos los seres humanos, diría:
“Mi Jálık me salvó de la inexistencia, la cual es oscuridad eterna y me dio un hermoso mundo en este mundo. Entonces cuando venga el tiempo en que moriré, me salvará nuevamente de la inexistencia, la cual es extinción eterna y aniquilación y me llevará a un reino eterno en un mundo imperecedero y magnífico. Y como me ha dado sentidos internos y externos, y sentimientos con los cuales me beneficio de todas las variedades de deleites y cosas buenas de ese mundo y poder pasear en él y hacer excursiones, también otorga innumerables bendiciones en todas mis familiares, amigos y otras personas, los cuales yo amo mucho y con quienes me relaciono. Aquellas bendiciones de alguna manera son también mías porque estoy feliz y tengo placer de verlos felices a ellos. De acuerdo con la regla que dice
اَلْاِنْسَانُ عَبِيدُ الْاِحْسَانِ en cierto modo, todos sienten adoración por la benevolencia, ciertamente frente a los innumerables otorgamientos, debido a que si tengo un corazón tan grande como el universo y se necesita llenarse de amor por todos esos otorgamientos y quiero llenarlo. Si en realidad, si no puedo amar tanto, puedo hacerlo a través de la capacidad, por la intención, por la fe, por la aceptación, la gratitud, el deseo, poniéndome de su parte y por la voluntad”. Y así sucesivamente.
Pueden encontrarse varias analogías con respecto al amor por el otorgamiento, hemos mencionado brevemente el amor que siente el ser humano por la perfección y la belleza. En cuanto a los incrédulos, son mucho más hostiles por su incredulidad, y aún sienten una enemistad insultante y tiránica hacia los demás seres y hacia el universo.
