Tú estás absolutamente exento de y exaltado por sobre la mentira que le dicen a tantos amigos leales, y tantas promesas, y atributos y funciones, y que niegan las certeras demandas de soberanía de Tu dominación y las oraciones y súplicas inacabables de Tus innumerables siervos aceptables, a quienes Tú amas y quienes atraen Tu amor al estar de acuerdo contigo y al obedecerte; y estás exento de confirmar la negación de la resurrección de las personas desviadas y de los incrédulos, que a través de su incredulidad, rebeldía y negación de Tus promesas, ofenden la magnificencia de Tu grandeza y afrentan Tu dignidad y Tu gloria y el honor de Tu Divinidad, y entristecen la compasión de Tu dominación. Yo declaro que Tu justicia, belleza y misericordia están exentas de tan infame tiranía, de tanta fealdad. Con todas las partículas de mi ser, quiero recitar la aleya:
﴿ سُبْحَانَهُ وَتَعَالٰى عَمَّا يَقُولُونَ عُلُوًّا كَب۪يرًا ﴾
Ciertamente, Tus enviados veraces y mensajeros de Tu soberanía dan testimonio, con ‘absoluta certeza’, ‘conocimiento certero’ y ‘visión certera’, de los tesoros de Tu misericordia en el Más Allá y de los almacenes de Tus bendiciones en el reino eterno, y de las manifestaciones maravillosamente bellas de Tus Bellos Nombres, que se manifestarán por completo en la morada de la dicha, y dan las buenas nuevas. Al creer que el rayo supremo de Tu Nombre de la Jak (Verdadero), que es la fuente, el sol y el protector de todas las realidades, es esta verdad de resurrección y Gran Reunión, se lo enseñan a Tus siervos.
¡Oh, Rab (Señor) de los Profetas y de los Veraces!
Ellos son Tus súbditos y cargan con sus tareas en Tu dominación a través de Tus órdenes y de Tu poder, Tu voluntad y planeamiento, Tu conocimiento y sabiduría. Demuestran al santificarte, adularte y exaltarte, y al declarar que Tú eres el Único, que la tierra es un vasto lugar para Tu recuerdo y que el universo es una inmensa mezquita.
¡Oh, mi Rab (Señor) y el Rab de los Cielos y de la Tierra! ¡Oh, mi Jalik (Creador) y el Jalik de Todas las Cosas! ¡Por Tu poder, voluntad, sabiduría, soberanía y misericordia, que subyugan a los cielos y a sus estrellas, la tierra y todo lo que ella contiene, y todas los seres junto con sus atributos y actos, someten mi alma a mí y se subyugan ante mis deseos! ¡Subyuga los corazones de la gente ante Risale-i Nur para que puedan servir al Corán y a la fe! ¡Y otorgáme a mí y a mis hermanos la fe perfecta y una muerte feliz! ¡Tal como Tú has subyugado al mar ante Moisés (A.S.), al fuego ante Abraham (A.S.), a las montañas y al hierro ante David (A.S.), a los genios y a los humanos ante Salomón (A.S.), y al sol y a la luna ante Muhammad (A.S.M.), así también subyuga a los corazones y las mentes ante Risale-i Nur! ¡Líbrame a mí y a todos los estudiantes de Risale-i Nur del alma maligna y de Satanás, y del tormento de la tumba y del Fuego Infernal, y otorgános la felicidad en el Paraíso! Amén. Amén. Amén.
﴿ سُبْحَانَكَ لَا عِلْمَ لَنَٓا اِلَّا مَا عَلَّمْتَنَٓا اِنَّكَ اَنْتَ الْعَل۪يمُ الْحَك۪يمُ ﴾
