Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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todos Sus seres en tareas valiosas, los liberarán, pero hacia un estado más elevado. Es decir, Él eleva los elementos al nivel de los minerales; a los minerales, al de la vida vegetal; a las plantas, al nivel de vida animal por medio del sustento; y a los animales al nivel elevado de vida humana, que es conciente.

Se puede comprender entonces qué tan importantes son los significados sagrados y la Soberanía Divina que surgen de la actividad constante y de la creatividad Divina que, con la desaparición de sus existencias externas, hacen que todos los seres vivos dejen atrás las múltiples existencias tomadas de ellos, como sus espíritus, esencias, identidades, formas, existencias de los Mundos de las Similitudes, del Conocimiento y de lo Oculto, las fundas de sus espíritus y los cuerpos con los que viajan alrededor de las estrellas, todos los que están encargados con las tareas en sus lugares. Esto se explica en la Carta Veinticuatro.

Una Respuesta Decisiva a Una Pregunta Importante

Un grupo de extraviados dice que Quien cambia y transforma al universo con esta actividad constante debe Él Mismo estar sujeto al cambio y la alteración.

La Respuesta: ¡Allah no lo permita! ¡Cien mil veces, Allah no lo permita! El hecho de que los espejos sobre el suelo cambien demuestra no que el sol en el cielo cambia sino que, por el contrario, sus manifestaciones se renuevan. Además, el cambio y la alteración son imposibles en el Zát-ı Akdes (Más Sagrado), Que es sempiterno, en todo sentido absolutamente perfecto y absolutamente auto suficiente, totalmente libre, separado y más allá de la materia, del espacio, de la restricción y contingencia. El cambio en el universo señala no a Su cambio sino a su falta de cambio y alteración. Porque, quien constantemente provoca cambios y hace que numerosas cosas se muevan debe ser en sí mismo inalterable e inamovible.

Por ejemplo, si haces girar una gran cantidad de globos y pelotas que han sido atados a un pedazo de soga y los hace mover a todos incesantemente dentro de un orden, entonces es necesario que permanezcas en un lugar y no lo cambies ni te muevas porque si te movieras, arruinaría el orden. Es claro que quien hace mover a los objetos con orden debe él mismo no moverse y quien hace que los objetos cambien incesantemente debe ser él mismo inalterable para que estas acciones puedan continuar de una manera ordenada.

Segundo: El cambio y la alteración surgen de la creación, de ser renovada para ser perfeccionada, de la necesidad, la materialidad y la contingencia. Ya que el Zát-ı Akdes es eterno y en todo sentido absolutamente perfecto y absolutamente auto suficiente y totalmente desapegado de la materia y Váyib-ul Vuyud (Necesariamente Existente), por cierto Su cambio y alteración no es posible; es imposible.

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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