no es un tirano y la persona que no acepta la ley es un rebelde. Por ejemplo, en esta época de libertad y en nueva era republicana que hemos inaugurado, el principio – sobre la base de la igualdad – de abolir la opresión y subyugación de otros es como si fuera nuestra ley fundamental. Sin embargo, se entiende de tu comportamiento abierto y tu vida atrevida en el período anterior que si al asumir la posición de maestro de religión o de ser austero, intenta poner la mirada pública sobre ti mismo y atraer la atención para asegurar un poder y una posición social fuera de la influencia del gobierno. Esto puede parecer deseable – según la terminología actual – dentro de la tiranía despótica de la burguesía. Pero ya que los principios del socialismo puro y el bolchevismo, que han surgido con el despertar y la supremacía de la gente común, son más acordes a nuestros intereses, los hemos aceptado y tu posición es desagradable para nosotros; se opone a nuestros principios. Por esta razón, tú no tienes derecho a quejarte ni enojarte por la angustia que nosotros te provocamos”.
La Respuesta: Si alguien que abre un nuevo camino en la vida de la sociedad humana no actúa según las leyes naturales que rigen en el universo, no puede tener éxito en las obras benéficas ni en el progreso. Todos sus actos sirven a los intereses del mal y de la destrucción. Ya que las acciones tienen que ser acordes a las leyes naturales, la igualdad absoluta se puede aplicar sólo al cambiar la naturaleza humana y al quitar la sabiduría fundamental de la creación de la humanidad. Sí, de nacimiento y por la manera en que he vivido, soy de la clase de la gente común y soy uno de aquellos que por temperamento e intelectualmente han aceptado el camino de la igualdad de derechos. Y debido a la compasión y justicia que proceden del Islam, soy una persona que por mucho tiempo se ha opuesto y ha trabajado contra el despotismo y la opresión de la clase de elite llamada “burguesía”. En consecuencia, apoyo la justicia total con toda mi fuerza y me opongo a la tiranía, a la opresión, al poder arbitrario y al despotismo.
Sin embargo, la naturaleza humana y la sabiduría que subyace en la humanidad son contrarias a la ley de la igualdad absoluta. Porque, para demostrar Su poder y sabiduría perfecta, el Fátir-i Jakím (Creador Omnisciente) produce muchas cosechas de una sola cosa, hace que muchos libros se escriban en una sola página y hace que muchas funciones se realicen por una sola cosa; y de la misma manera, Él hace que los deberes de miles de especies sean realizadas por la humanidad. Es por este gran misterio que Yenáb-i Jak (Altísimo Verdadero) creó al ser humano con una naturaleza que produciría los brotes de miles de especies y mostraría los niveles de miles de otras especies de seres vivos. Ningún límite se ha puesto en sus poderes, sus facultades sutiles y sentidos como los otros animales; ya que Él lo dejó libre y le dio la capacidad con la que sus sentidos podrían deambular por los niveles interminables, a pesar de que sólo una especie, la humanidad se volvió como miles de especies. Por esta razón, el ser humano se volvió el vicegerente de la tierra, el resultado del universo y el monarca de los seres vivos.
La levadura más importante y el mecanismo que hace surgir la variedad en la humanidad son la competición y la verdadera virtud que resulta de la fe. La virtud sólo puede ser quitada al cambiar a la naturaleza humana,
