activamente la sinceridad genuina y el trabajo que llevan a cabo con tanta devoción, siempre ha demostrado respeto al ayudarlos con beneficios materiales como limosnas y regalos para que no se tengan que preocupar por sus necesidades materiales ni malgasten su tiempo. Pero no se puede pedir esta ayuda o beneficios, deben ser otorgados. Tampoco se pueden desear en el corazón, ni esperar por ellos, ni se puede demostrar que se los anhela con los actos. Es mejor si se da inesperadamente, si no, la sinceridad se verá dañada. También se aproxima a la prohibición de esta aleya y en parte destruye la acción: ﴾ وَلَا تَشْتَرُوا بِآيَاتى۪ ثَمَنًا قَل۪يلًا ﴿
Así, primero al desear y anhelar este beneficio material, luego al no permitir que vaya a alguien más, el alma desviada genera un sentimiento egoísta de rivalidad contra un verdadero hermano y compañero en ese servicio particular. Se daña la sinceridad, se pierde lo sagrado del servicio y la persona se vuelve desagradable ante los ojos de la gente de la realidad. También pierde el beneficio material. Este es un tema que requiere mucho trato. Sin embargo, para no explayarme demasiado, mencionaré sólo dos ejemplos que fortalecerán el misterio de la sinceridad y la unión verdadera entre mis hermanos verdaderos.
Primer ejemplo: “Lo mundanal”, e incluso algunos políticos y sociedades secretas o manipuladores sociales, se han guiado por el principio de la propiedad compartida para obtener grandes riquezas y poder. Así obtienen una ventaja y una fuerza extraordinaria a pesar de todo lo que explotan y pierden. Sin embargo, la naturaleza de la propiedad comunitaria no cambia al compartir, más allá del daño que causa. Si bien cada socio es como si fuera el dueño y el supervisor del resto en cierta manera, no puede sacar provecho de ello.
No obstante, si este principio de propiedad compartida es aplicado a trabajar en lo pertinente al Más Allá, brindará muchos beneficios que no acarreará ninguna pérdida. Porque significa que toda la propiedad pasa a las manos de cada socio. Por ejemplo, hay cuatro o cinco hombres. Con la idea de compartir, uno de ellos trae parafina, otro la mecha, otro la lámpara, otro el manto, y el quinto trae los fósforos; juntos arman la lámpara y la prenden. Cada uno de ellos se convierte en el dueño de una lámpara completa. Si cada uno de esos socios tuviera un espejo de cuerpo entero en la pared, se reflejaría su imagen junto con la lámpara y la habitación donde se encuentra sin deficiencias ni divisiones.
Es exactamente lo mismo con la participación mutua en la mercancía del Más Allá a través del misterio de la sinceridad, y la cooperación a través del misterio de la hermandad, y la sociedad a través del misterio de la unidad. Todo lo que se obtiene a través de esos actos en conjunto, y toda la luz, será registrado en el libro de las buenas obras de cada uno de los que participan. Este es un hecho y así lo ha atestiguado la gente de la realidad. También es requerida por la amplitud de la misericordia y la munificencia Divina.
Entonces, hermanos míos, con la anuencia de Allah, los beneficios materiales no provocarán rivalidad entre ustedes. Es posible que sean engañados sobre los beneficios del Más Allah como aquellos que siguen en
