Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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ofrece una oración por el medio aparente, ya que fue por su mano que la bendición te fue enviada.

Lo que engaña a quienes adoran las causas aparentes son las dos cosas que vienen juntas o están juntas, que se llama “iktiran”; creen que las dos cosas se causan entre sí. También, ya que la inexistencia de una cosa es la causa de que una bendición sea inexistente, creen que la existencia de una cosa es también la causa de la existencia de la bendición. Ofrecen su agradecimiento y gratitud por esa cosa y caen en el error. Porque la existencia de una bendición resulta de todas las condiciones de la bendición y los preliminares. Mientras que la inexistencia de la bendición ocurre a través de la inexistencia de sólo una condición.

Por ejemplo, alguien que no abre el canal de agua para regar un jardín es la razón y la causa de que el jardín se seque y de la inexistencia de bendiciones. Pero la existencia de las bendiciones del jardín depende de cientos de condiciones además del deber de esa persona y las bendiciones surgen a través de la voluntad y el poder Divino, que son la verdadera causa. Entonces comprende qué tan claro es el error de esta sofistería ¡y qué equivocados están quienes adoran las causas!

Sí, la “iktiran” es una cosa y la causa es otra. Tú recibes una bendición, pero la intención de una persona de otorgártela fue junto con la bendición, no la causa. La causa fue la misericordia Divina. Si la persona no hubiera tenido la intención de darte la bendición, tú no la hubieras recibido y hubiera sido la causa de la inexistencia de la bendición. Pero como consecuencia de esta regla, el deseo de otorgar no puede ser la causa de la bendición; sólo puede ser una de las cientos de condiciones.

Por ejemplo, algunos de aquellos entre los estudiantes de Risale-i Nur (como Husrev y Re’fet) que han recibido las bendiciones de Yenáb-i Jak, han confundido la “iktiran” con la causa y han estado demasiado agradecidos con su Maestro. Sin embargo, Yenáb-i Jak juntó la bendición de beneficiarse de la instrucción Coránica que Él otorgó sobre ellos y la bendición de instruir lo que Él ha otorgado sobre su Maestro; Él ‘asoció’ a los dos. Ellos dicen: “Si nuestro Maestro no hubiera venido, no hubiéramos recibido esta instrucción, entonces su instrucción es la causa de nuestro beneficio”. Sin embargo, digo:

“¡Hermanos míos! Las bendiciones que Yenáb-i Jak les otorgó a ustedes y a mí llegaron juntas. La causa de las bendiciones es la misericordia Divina. Como ustedes, yo también una vez confundí la “iktiran” con la causa y sentí mucha gratitud hacia los cientos de estudiantes de Risale-i Nur con plumas de diamante como ustedes. Yo decía: ‘Si no hubiera sido por ellos, ¿cómo podría un casi analfabeto desafortunado como yo haber realizado este servicio?’ Entonces comprendí que después de haberles otorgado la bendición sagrada por medio de la pluma, Él me otorgó el éxito en este servicio. Él asoció los dos; no fueron la causa uno del otro. No les agradezco sino que los felicito. Y ustedes también recen por mí y felicítenme, en lugar de agradecerme”.

Se puede comprender de este Cuarto Asunto cuántos niveles hay en la negligencia.

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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