cantidad o el número. Ya que si el humano no es un verdadero ser humano, se transforma en un animal diabólico, e incrementa la codicia animal, se hace más animal, como algunos europeos y sus imitadores. Puedes ver que en cuanto a cantidad y número, los seres humanos son sumamente pocos en comparación con los innumerables animales y aún así el ser humano se volvió un rey sobre todas las especies de animales y un vicegerente de Allah en la tierra.
Así, los incrédulos dañinos y aquellos desgraciados depravados que siguen en su camino son una especie viciosa entre los animales de Yenáb-i Jak que el Fátir-i Jakím (Creador Omnisciente) ha creado para el desarrollo y la prosperidad del mundo. Él los ha hecho una unidad de medida para hacerles saber a Sus siervos creyentes sobre los niveles de las bendiciones que Él les ha otorgado, y finalmente consignará a aquellos animales al Infierno que ellos merecen.
No hay ningún poder en los incrédulos y desviados que niegan una verdad de la fe. Su acuerdo no tiene ningún poder por el misterio de la negación, miles de negadores son iguales a un solo negador. Por ejemplo, aun si la población entera de Estambul se negara a ver la nueva luna al comienzo de Ramadán, el testimonio probado de dos testigos invalida la negación y el acuerdo de aquella gran multitud. Ya que la esencia de la incredulidad y desviación es la negación, son la ignorancia y la inexistencia, e incluso el acuerdo del gran número de incrédulos carece de importancia. En cuanto a los asuntos de la fe, los que son verdaderos, establecidos, y cuya validez es probada, el testimonio de dos creyentes basados en una certera presencia es preferible y prevalece sobre el acuerdo que tienen aquellos numerosos desviados. La razón de este hecho es la siguiente:
Los reclamos de aquellos que niegan parecen ser lo mismo, pero de hecho son diversos y no pueden unirse a fin de ganar fuerza. Mientras que cuando los reclamos de aquellos que afirman se unen, reciben la fuerza de unos y de otros. Esto es porque una persona que no ve la luna nueva del Ramadán en el cielo dice: “Ante mi mirada, no hay luna. No ha aparecido para que pueda verla”. Y otro dice: “Ante mi mirada, la luna no ha aparecido”. Y el otro también. Cada uno dice que, según su propia mirada, no hay luna. Ya que la mirada de cada uno es diferente, y las causas que les impiden ver también pueden ser diferentes, sus reclamos también son todos diferentes; cada reclamo no puede reforzar los otros reclamos. Pero aquellos que lo afirman no dicen: “Ante mi mirada la luna nueva está allí”, sino que dicen: “La realidad de la situación consiste en que la nueva luna ha aparecido en el cielo”. Todos aquellos que la ven hacen el mismo reclamo y dicen: “La realidad de la situación es...” O sea, todos los reclamos también son lo mismo. Pero las miradas de aquellos que lo niegan son todas diferentes, también sus reclamos son diferentes. Ellos no hacen el juicio según la realidad de la situación. Como la negación de la realidad de la situación no puede ser probada porque se necesita ver en todos lados.
Es una regla establecida que
وَالْعَدَمُ الْمُطْلَقُ لَا يُثْبَتُ اِلَّا بِمُشْكِلَاتٍ عَظِيمَةٍ Sí, si afirmas que una cosa particular existe en el mundo, es suficiente para indicar simplemente aquella
