Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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Islam. Para no ser engañados por el poder, quien debía sostener el Califato debía ser tan puro de pecados como un profeta o tener un corazón tan extraordinariamente puro y no mundanal como el de los cuatro Califas Bien Guiados, Omar ibn Abd al-Aziz y el Mahdi de los Abasíes. De hecho, el Califato de la dinastía Fatimí que se fundó en nombre de la Familia del Profeta en Egipto, y el gobierno de los Almohades en África y los Safávidas en Irán demostraron que el gobierno mundanal no es apropiado para la Familia del Profeta, ya que esto los haría desatender su deber esencial de proteger la religión y de servir al Islam. Cuando, por otra parte, renunciaron al gobierno mundanal, sirvieron al Islam y al Corán brillante y exitosamente.

Ahora ve: de los polos de los evliyas después de Hasan, en particular los Cuatro Polos y sobre todo Abd al-Qadir al-Gilani y los Imámes de la línea de Huseyn, especialmente Zayn al-Abidin y Yapar al-Sadiq, cada uno se volvió como un Mahdi espiritual, disiparon los malos actos y la oscuridad espiritual, y esparcieron la luz del Corán y las verdades de la fe. Y, al hacerlo, cada uno demostró ser un verdadero heredero de su noble antepasado (PyB).

Entonces se podría preguntar: “¿Cuál fue la sabiduría en el desacuerdo impresionante y sangriento que aconteció sobre el Islam bendito y la Era de la Dicha luminosa? ¿Qué aspecto de misericordia hubo en ello, porque ellos no merecían semejante angustia?

La Respuesta: Tal como una fuerte tormenta de primavera pone en acción las potencialidades de todas las variedades de plantas, semillas y árboles y los hace desarrollarse, para que cada uno florezca en su forma particular y realice los deberes inherentes a su naturaleza, así también el desacuerdo que aconteció sobre los Compañeros y sus sucesores pusieron en acción sus potencialidades, que eran todas diferentes y como semillas; los alentó. Exclamando: “¡El Islam está en peligro! ¡Fuego! ¡Fuego!”, atemorizó a todos los grupos y los hizo apresurarse a proteger al Islam. Según sus habilidades, cada uno de los grupos cargó con uno de los numerosos y variados deberes de la comunidad islámica y luchó con absoluto fervor. Uno trabajando para preservar los Hadices proféticos, otro por preservar la Sharía, otro para preservar las verdades de la fe, otro para preservar el Corán, y así sucesivamente; cada grupo llevó a cabo un deber en particular. Lucharon para realizar los deberes del Islam. Numerosas flores multicolores se abrieron. Y por la tormenta, las semillas se diseminaron por todas las esquinas del mundo más extensivo del Islam; la mitad de la tierra se transformó en un jardín de rosas. Pero tristemente, junto con las rosas, las espinas de las sectas desviadas aparecieron en el jardín.

Fue como si la Mano de Poder hubiera sacudido esa época con ira, la hubiera rotado con vigor intenso y hubiera electrocutado a la gente ferviente. Por medio de la fuerza centrífuga de ese movimiento, muchos muyytahids iluminados, eruditos luminosos de los Hadices, memorizadores sagrados del Corán, eruditos talentosos, personas puras y polos de evliyas fueron lanzados a emigrar a las esquinas remotas del mundo del Islam. Echó con entusiasmo a toda la gente del Islam del Este hacia el Oeste y los despertó ante los tesoros del Corán. Ahora regresamos a nuestro tema.

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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