El Cuarto Asunto, que es la Cuarta Parte
El Cuarto Asunto, que es la Cuarta Parte
بِاسْمِهِ وَاِنْ مِنْ شَيْءٍ اِلَّا يُسَبِّحُ بِحَمْدِهِ
[La respuesta escrita para mis hermanos a una pregunta sobre un incidente menor pero que alerta.]
¡Mis queridos hermanos!
Ustedes preguntan: Con la llegada de un invitado bendecido, su mezquita fue atacada la noche anterior al viernes sin razón. ¿Qué sucedió en realidad? ¿Por qué lo molestaron?
La Respuesta: Les explicaré Cuatro Puntos, necesariamente en la lengua del Viejo Said. Tal vez será el medio para alertar a mis hermanos y ustedes también recibirán vuestra respuesta.
Primer Punto
Primer Punto: En realidad, el incidente fue una conspiración satánica y un acto de agresión llevado a cabo por embusteros por su ateísmo de modo que fue una violación de la ley y fue puramente arbitrario, y, para alarmarnos en la víspera del viernes, para destruir el entusiasmo de la congregación y para evitar que yo me encuentre con los invitados. Fue extraño, pero ese día, es decir, el jueves, yo me había ido a un lugar a tomar aire. Cuando regresé, una larga serpiente negra como si fueran dos serpientes unidas que apareció por mi izquierda y pasó entre mí y un amigo que estaba conmigo. Para preguntarle a mi amigo si se había horrorizado por la serpiente, le dije: “¿La viste?”
Él respondió: “¿Qué?”
Dije: “Esa terrible serpiente”.
Dijo: “No, no la vi y no puedo verla”.
“¡Glorificado sea Allah!”, dije, “¡Semejante serpiente pasó entre nosotros y tú no la viste! ¿Cómo puede ser?”
En ese momento no se me ocurrió nada. Luego, más tarde, esto fue impartido a mi corazón: “Esa fue una señal para ti. ¡Ten cuidado!” Pensé que era como una de las serpientes que solía ver por la noche. Es decir, cada vez que un oficial venía a mí con mala intención, lo veía en forma de serpiente. De hecho, una vez le dije al Oficial de Distrito: “Cada vez que usted viene con mala intención, lo veo en forma de serpiente. ¡Cuidado!”. Vi a su predecesor muchas veces de esa manera. Esto significa que la serpiente que vi claramente fue un signo de que su traición no quedaría como una intención solamente, sino que tomaría la forma de agresión real. Por cierto, esta vez la agresión fue aparentemente menor y quisieron minimizarla, pero alentado y junto a un maestro inescrupuloso, el Oficial de Distrito ordenó a los gendarmes: “¡Traigan a los visitantes aquí!”, mientras estábamos recitando el tesbihat después de las oraciones en la mezquita. De todos modos la intención fue hacerme enojar y en la vena del Viejo Said reaccionar y echarlos frente a este trato ilegal y puramente arbitrario. Pero ese desdichado no sabía que Said no iba a defenderse con el pedazo de madera rota en su mano mientras en su lengua tuviera una espada de diamante del banco de trabajo del Corán, por cierto, él
