Es decir, yo no pude embellecer las verdades del milagro del Corán, no las pude mostrar bellamente; más bien, las bellas verdades del Corán embellecieron mis palabras y las elevaron. Ya que esto es así, es una narración aceptable de las bendiciones Divinas dar a conocer, en nombre de la belleza de las verdades del Corán, las bellezas de sus espejos conocidas como Risale-i Nur y los favores Divinos que comprenden aquellos espejos.
Quinta Razón
Quinta Razón: Hace mucho tiempo oí de un evliya que había deducido de las alusiones – recibidas desde lo Oculto – de los evliyas ancianos que “Una luz aparecería en el este que esparciría la oscuridad de la innovación”. Él estaba seguro de esto. Yo he esperado por mucho tiempo la llegada de la luz y la estoy esperando. Pero las flores aparecen en la primavera, y se tiene que preparar el suelo para esas flores sagradas. Comprendimos que con este servicio nuestro estamos preparando el suelo para esa gente luminosa. Entonces proclamar los favores Divinos que no pertenecen a nosotros, sino a las luces llamada Risale-i Nur, no puede ser la causa de orgullo ni de arrogancia sino de alabanzas y agradecimiento, y la narración de las bendiciones Divinas.
Sexta Razón
Sexta Razón: Los favores Divinos, que son una recompensa inmediata por nuestro servicio del Corán por medio de Risale-i Nur y un aliento son un éxito. Y el éxito se puede dar a conocer. Si superan el éxito, se vuelven un otorgamiento Divino. Dar a conocer el otorgamiento Divino es un agradecimiento espiritual. Si superan eso también, se vuelven keramets del Corán sin interferencia de parte de nuestra voluntad; simplemente las manifestamos. Dar a conocer los keramets de este tipo que ocurren sin anunciarse ni intervención de la voluntad no es dañino. Si superan los keramets comunes, entonces se vuelven rayos del milagro espiritual del Corán. Y ya que el milagro se puede dar a conocer, dar a conocer lo que asiste al milagro pasa a cuenta del milagro y no puede ser la causa de orgullo ni de arrogancia, más bien debería ser la causa de alabanzas y agradecimiento.
Séptima Razón
Séptima Razón: El ochenta por ciento de la humanidad no son investigadores que puedan penetrar la realidad, reconocer la realidad como realidad y aceptarla como tal. Más bien aceptan los asuntos a modo de imitación, que oyen de gente aceptable y confiable, como consecuencia de sus buenas opiniones de ellos. De hecho, ven una verdad poderosa como débil cuando está en manos de una persona débil, mientras que si ven un asunto insignificante en manos de una persona valorable, lo consideran valioso. Por esto, para no reducir el valor ante los ojos de la mayoría de la gente de las verdades de la fe y el Corán que están en manos de un desdichado débil e insignificante como yo, estoy obligado a proclamar que fuera de nuestro conocimiento y voluntad, alguien nos está empleando; no lo sabemos, pero él nos está haciendo trabajar en tareas importantes. Nuestra evidencia es esta: fuera de nuestra voluntad y conciencia, manifestamos ciertos favores y facilidades. En cuyo caso, estamos obligados a proclamar gritando esos favores.
Como consecuencia de las Siete Razones mencionadas, señalaremos varios Signos de los favores divinos universales.
