iluminado por trece siglos, por quien los creyentes, el segmento luminoso de la humanidad, renuevan cinco veces al día el juramento de alianza, por cuya felicidad rezan, por quien invocan las bendiciones de Allah y tienen admiración y amor en sus corazones. Por cierto, Él le hablará a Muhammad (PyB) y en verdad lo ha hecho; Él lo hará Profeta, y en verdad lo ha hecho; Él lo hará la guía para el resto de la humanidad, y en verdad lo ha hecho.
Segunda Señal Sutil
SEGUNDA SEÑAL SUTIL
El Más Noble Mensajero de Allah (PyB) declaró su misión profética, y le presentó a la humanidad un decreto como el Corán de Poderosa Estatura y tantos milagros manifiestos que llegan a mil, según los eruditos. Que ocurrieran esos milagros enteramente es tan cierto como el hecho de que él mismo se declaró profeta. De hecho, como lo muestran las palabras de los incrédulos más obstinados citadas en varias partes del Sabio Corán, ni siquiera ellos pudieron negar que esos milagros hayan ocurrido, pero sólo los consideraron – ¡que Allah no lo permita! – hechicería, para estar satisfechos consigo mismos, o para engañar a sus seguidores.
Los milagros de Muhammad (PyB) tienen la certeza de la confirmación por el consenso del cien por ciento. El milagro es la confirmación por el Creador del cosmos de su declaración de la profecía; tiene el efecto de las palabras:
صَدَقْتَ Imagina que dijiste en la asamblea de un gobernante, mientras él te observaba: “El gobernante me asignó tan o cual puesto”. En un momento en que te pidieron una prueba de tu afirmación, la palabra “Sí” dicha por el gobernante te apoyaría lo suficiente. O, si el gobernante cambiara su práctica y actitud usual por tu pedido, esto confirmaría tu afirmación incluso más certera y definitivamente que la palabra “Sí”.
Del mismo modo, el Noble Mensajero (PyB) afirmó: “Soy el enviado del Creador del universo. Mi prueba es que Él cambiará Su orden inquebrantable ante mi pedido y mi oración. Ahora miren mis dedos. Él hace que fluyan como una fuente con cinco grifos. Miren la luna: con un gesto de mi dedo, Él la divide en dos. Miren ese árbol: para afirmarme y atestiguar por mí, se mueve y se acerca a mí. Miren esta comida: a pesar de que es apenas suficiente para dos o tres personas, satisface a doscientas o trescientas”. Él también demostró cientos de milagros similares.
Sin embargo, las evidencias de la veracidad de este Ser y las pruebas de su profecía no están restringidas a sus milagros. Todas sus obras y actos, sus palabras y comportamiento, su conducta moral y sus modales, su carácter y apariencia demuestran a los que están atentos su veracidad y seriedad. Por cierto, mucha gente como 'Abdallah ibn Salam, el famoso erudito de los Hijos de Israel, creyó con sólo verlo, y dijo: “¡No hay ninguna mentira que se pueda esconder en este rostro, ni ningún fraude que se pueda encontrar en él!”
A pesar de que muchos eruditos han investigado el asunto, han concluido que las pruebas de la misión profética de Muhammad (PyB) y sus milagros
