hizo que todos los lugares y todos los tiempos oyeran. Sí, ¡nosotros también oímos!
Noveno Principio
Noveno Principio: Y su discurso es tan elevado y poderoso que todos los siglos le prestan atención. Sí, todos los siglos oyen el eco de su voz.
Décimo Principio
Décimo Principio: Y es evidente por la manera de ese ser que él vio y habló en consecuencia. Porque en momentos de mayor peligro, habló decididamente, sin temor y con absoluta firmeza. En efecto, él desafió a todo el mundo por sí mismo.
Undécimo Principio
Undécimo Principio: Y con toda su fuerza hizo una llamada y una convocatoria tan poderosa que hizo que la mitad de la tierra y una quinta parte de la humanidad respondiera a su voz, declarando: ﴾ سَمِعْنَا وَاَطَعْنَا ﴿
Duodécimo Principio
Duodécimo Principio: Y él llamó con tanta seriedad e instruyó con tanto fundamento que inscribió sus principios en el rostro de los siglos y en las piedras de todos los rincones del mundo; los grabó sobre los rostros del tiempo.
Decimotercer Principio
Decimotercer Principio: Y él proclamó lo auténtico de los mandamientos que él expresó con tanta confianza y seguridad que si todo el mundo se hubiera reunido, no hubiera podido hacerlo revocar ni renunciar a uno solo de esos preceptos. Testigo de ello es toda su vida y su biografía ilustre.
Decimocuarto Principio
Decimocuarto Principio: Y él llamó y convocó con tanta confianza y estabilidad que no estuvo obligado a nadie y ninguna dificultad lo preocupó y no vaciló; con absoluta sinceridad y honestidad, él aceptó antes cualquiera los preceptos que había traído, y actuó en consecuencia, y los proclamó. Y testigo de esto fue su famoso ascetismo y su independencia, y que nunca se rebajó ante el brillo efímero de este mundo, lo cual era reconocido por todos, tanto amigos como enemigos.
Decimoquinto Principio
Decimoquinto Principio: Y su obediencia hacia la religión que él trajo, y la adoración de su Creador, y que se haya abstenido de todo lo prohibido, todos lo cual realizó a mayor escala que cualquier otro, demuestra fehacientemente que él es el enviado y el heraldo del Monarca de la Eternidad; él es el siervo más sincero de Quien es adorado por derecho propio y el intérprete de Su palabra eterna. La conclusión de estos Quince Principios es esta: el calificado por los atributos mencionados anteriormente proclamó la Unidad Divina con toda su fuerza repetida y constantemente a lo largo de su vida, diciendo: ﴾ فَاعْلَمْ اَنَّـهُ لاَاِلٰهَاِلَّااللّٰهُ ﴿
اَللّٰهُمَّ صَلِّ وَسَلِّمْ عَلَيْهِ وَعَلٰى آلِهِ عَدَدَ حَسَنَاتِ اُمَّتِهِ
﴿ سُبْحَانَكَ لاَ عِلْمَ لَنَا اِلَّا مَا عَلَّمْتَنَا اِنَّكَ اَنْتَ الْعَلِيمُ الْحَكِيمُ ﴾
