“Veamos qué hace el Maestro; sea lo que sea que Él haga, será lo mejor”. “¡Cuídalo bien y no intervengas!”.
Quinta Frase
LA QUINTA FRASE: لَهُ الْحَمْدُ
Las adoraciones, los elogios y las aclamaciones pertenecen a Allah y son propias de Él. Es decir, Suyas son las recompensas que vienen de Sus tesoros. Y en cuanto a esos tesoros, son interminables. Esta frase, por consiguiente, nos da esta buena noticia:
“¡Oh, ser humano! No sufras ni te apenes cuando las bendiciones se acaben porque el tesoro de la misericordia es interminable. No te concentres en la naturaleza efímera de los placeres mundanales ni grites de dolor porque el fruto de la recompensa es una misericordia inagotable. Ya que su árbol no muere, cuando se termina la fruta, vuelve a nacer más. Si eres agradecido, si piensas que dentro del placer de las bendiciones en sí mismas hay un favor misericordioso cien veces más placentero, entonces podrás multiplicar el placer cientos de veces más que las bendiciones mismas. “Dentro de una manzana que un monarca augusto te presenta hay un placer superior al que brindan cien, o incluso mil manzanas porque es él quien te la ha otorgado y te ha hecho experimentar el placer de un favor real. De la misma manera, a través de la frase لَهُ الْحَمْدُ la puerta a un placer espiritual mil veces más dulce que las bendiciones mismas se abrirá ante ti. Porque la intención de esta frase es ofrecer las gracias y las alabanzas, es decir, es percibir el otorgamiento de recompensas. Así, también se trata de reconocer al Otorgador, es decir, reflexionar sobre Quien otorga las recompensas, y finalmente es considerar el favor de Su compasión y cómo continúa permanentemente otorgando recompensas”.
Sexta Frase
LA SEXTA FRASE: يُحْيِى
Es decir, Él es Quien da la vida. Es también Quien sustenta la vida y permite que continúe. Es también Quien otorga las necesidades de la vida. A Él le pertenecen los objetivos más elevados de la vida y sus importantes resultados. Y Suyo es el noventa y nueve por ciento de los frutos. Así, esta frase le grita al ser humano efímero e impotente, de tal modo que le da este anuncio de felicidad:
“¡Oh, ser humano! No te compliques la vida cargando pesadas responsabilidades sobre tus hombros. No pienses en lo efímero que es la vida ni comiences a sufrir. No veles sólo por los mundanales frutos sin importancia, ni te quejes de haber venido a este mundo. Ciertamente la máquina de la vida en el barco de tu ser le pertenece al Eterno y al Auto Subsistente, y es Él Quien provee todo lo que ésta necesita. Además, tu vida tiene muchos más objetivos y resultados que también le pertenecen a Él.
”Y en cuanto a ti, tú sólo eres un timonel en el barco, así que cumple con tus tareas correctamente, y recibe el salario y disfruta. Piensa en cuán preciado
