Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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señalamos la prueba poderosa de este nivel en la afirmación de la Unidad Divina como sigue:

Como se ha explicado y demostrado en otra parte de Risale-i Nur, vemos ante nosotros al ejército magnificente de los seres vivos con sus tiendas montadas sobre la planicie de la faz de la tierra. Cada primavera vemos a un nuevo ejército que surge del Mundo de lo Oculto, recién movilizado; uno de los ejércitos innumerables del Eterno y Auto-Subsistente. Mirando a este ejército, vemos dentro de él más de doscientas mil naciones diferentes de familias de plantas y nuevamente más de cien mil tribus de animales. A pesar de que los uniformes de cada tribu y familia, como así también sus provisiones, instrucciones, licenciamientos, armas y períodos de servicio son todos diferentes, cualquiera que tenga ojos en su cabeza lo verá y, habiéndolo visto, no podrá negar que un comandante en jefe provee todas estas diferentes necesidades con perfecto orden y equilibro preciso exactamente al mismo tiempo; y hace esto a través de su infinito poder y sabiduría, su conocimiento ilimitado y su voluntad, su misericordia interminable, sus tesorerías inagotables, sin olvidarse ni uno de ellos ni confundir o mezclar o retrasar a ninguno de ellos.

¿Es acaso posible, entonces, que cualquier cosa pudiera mezclarse, interferir y tener parte en este dar vida y esta administración, en esta alimentación y sustentación, más que Quien tiene un conocimiento abarcativo que comprende todo el ejército junto con todas sus funciones y un poder absoluto con el cual lo administran además de proveer todas sus necesidades? ¡Allah no lo permita! ¡Cientos de miles de veces no!

Es obvio que si hubiera diez tribus en un batallón, porque la dificultad de equiparlas a todas por separado sería la misma dificultad de equipar a diez batallones, los seres humanos impotentes serían obligados a equiparlos de una sola manera. Mientras que el Eterno y Auto-Subsistente provee el equipamiento necesario para las vidas de más de trescientas mil tribus diferentes dentro de ese ejército magnificente. Además, Él hace esto sin problemas ni dificultades, de una manera liviana y fácil, muy sabiamente y manteniendo el orden. Él hace que el ejército poderoso declare con una lengua: ﴾ هُوَ الَّذِى يُحْيِى ﴿ y que la vasta congregación de la mezquita del universo recite:

﴿ اَللّٰهُ لااِلٰهَاِلَّاهُوَ الْحَىُّ الْقَيُّومُ لاَ تَاْخُذُهُ سِنَةٌ وَلاَ نَوْمٌ.. الخ ﴾

Séptima Frase

LA SÉPTIMA FRASE: وَيُمِيتُ

Es decir, quien da la muerte es Él. Es Él Quien otorga la vida, entonces quien quita la vida y designa la muerte también es Él. Por cierto, la muerte no es sólo destrucción o extinción que se pueda atribuir a las causas o a la Naturaleza. Tal como una semilla aparentemente muere y se pudre mientras

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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