el lugar de un depósito es acorde a la variedad de la producción, lo malo debajo, lo bueno por encima. También son los dos pozos de este aluvión de seres que fluyen en olas hacia la eternidad. En cuanto a la ubicación del pozo, está donde el aluvión termina y se reúne. Es decir, lo obsceno y sucio debajo, lo bueno y puro por encima. También son los dos lugares de manifestación, uno de beneficencia y misericordia, el otro de ira y horror. Los lugares de manifestación pueden estar en cualquier parte; el Misericordioso de Belleza, el Convincente de Gloria, establece Sus lugares de manifestación donde Él desea.
En cuanto a la existencia del Paraíso y el Infierno, se ha demostrado fehacientemente en las Palabras Diez, Veintiocho y Veintinueve. Aquí, sólo decimos esto: la existencia del fruto es tan definitiva y cierta como la de la rama; del resultado, como de la cadena; del depósito, como de la producción; del pozo, como del río; y del lugar de manifestación, tan definitiva y cierta como la existencia de la misericordia y de la ira.
Cuarta Pregunta
CUARTA PREGUNTA
Así como el amor metafórico por los amados puede transformarse en verdadero amor, ¿puede también el amor metafórico que la mayoría de la gente tiene por este mundo transformarse en verdadero amor?
La Respuesta: Sí, si el amor metafórico por la faz transitoria del mundo ve la fealdad del deterioro y la fugacidad sobre esa faz y se aleja de ella. Si busca un amado inmortal y tiene éxito al ver las otras dos fases más bellas del mundo, la del espejo de los Nombres Divinos y la del almácigo para el Más Allá, su ilícito amor metafórico entonces comienza a transformarse en verdadero amor. Pero con la única condición de que no se confunda con el mundo exterior, con su propio mundo efímero e inestable que está atado a su vida. Si como los extraviados y negligentes, él se olvida de sí mismo, se hunde en el mundo exterior y, creyendo que el mundo general es su mundo privado se enamora de él, caerá en el pantano de la naturaleza y se ahogará a no ser que, extraordinariamente, una mano de favor lo salve. Considera la siguiente comparación que iluminará esta verdad.
Por ejemplo, si sobre las cuatro paredes de esta habitación delicadamente decorada hay cuatro espejos de cuerpo entero que pertenecieran a cuatro de nosotros, entonces habría cinco habitaciones. Una sería la real y general y cuatro serían similitudes y personales. Cada uno de nosotros sería capaz de cambiar el diseño, la forma y el color de su habitación personal por medio de su espejo. Si lo pintáramos de rojo, parecería rojo; si lo pintáramos de verde, parecería verde. Del mismo modo, podríamos darle numerosos estados al ajustar el espejo; podríamos hacerlo feo o lindo, darle diferentes formas. Pero no podríamos fácilmente ajustar y cambiar la habitación externa y general. Mientras que en realidad la habitación general y personal es la misma, en la práctica son diferentes. Podrías destruir tu propia habitación con un dedo, pero no podrías mover una piedra de la otra.
Así, el mundo es una casa decorada. La vida de cada uno de nosotros es un espejo de cuerpo entero. Cada uno de nosotros tiene un mundo de este mundo, pero su soporte, centro y puerta es nuestra vida. Por cierto, ese mundo personal nuestro es una página, y nuestra vida es una pluma; muchas cosas que
