Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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La segunda razón por la que no aplico es esta: reclamar un derecho ante quienes creen que la injusticia es justicia, es un tipo de injusticia para la verdad. No quiero perpetrar esa injusticia.

Tercera Pregunta

Vuestra Tercera Pregunta:¿Por qué es tan indiferente hacia la política mundial? Usted no cambia su actitud en nada, ni siquiera frente a tantos eventos que ocurren en el mundo; ¿significa esto que usted los considera un bien o está asustado y por eso permanece en silencio?

La Respuesta: El servicio del Sabio Corán me prohibió severamente el mundo de la política. Incluso me hizo olvidar de pensar de él. Porque toda la historia de mi vida da testimonio que el temor nunca me ha tomado de la mano ni me ha prohibido tomar el camino que considero correcto ni puede hacerlo. ¿Y por qué debería tener miedo? No tengo ninguna conexión con el mundo aparte de la hora señalada. No tengo familia e hijos en quienes pensar. No tengo posesiones en qué pensar. Tampoco tengo el honor de la nobleza en qué pensar. Es no querer preservar la gloria mundanal y el renombre que consiste de fama hipócrita, que Allah bendiga a quienes ayudan a destruirlo. Sólo queda la hora señalada y ella está en manos del Creador Glorioso. ¿Quién tiene el poder de interferir con ella antes del momento de su llegada? De todos modos estamos entre quienes prefieren una muerte honorable a una vida en degradación. Alguien parecido al Viejo Said dijo las siguientes frases:

وَنَحْنُ اُنَاسٌ لاَ تَوَسُّطَ بَيْنَنَا ❀ لَنَا الصَّدْرُ دُونَ الْعَالَمِينَ اَوِ الْقَبْرُ

Por cierto, el servicio del Corán me prohíbe pensar en la vida sociopolítica. Es así: la vida humana es un viaje. Vi en este momento a través de la luz del Corán que el camino ha entrado en un pantano. La caravana de la humanidad está tropezándose hacia delante en lodo apestoso y sucio. Parte de ella está viajando por un camino seguro. Parte de ella ha encontrado algunos medios para salvarse tanto como es posible del pantano de lodo. La gran mayoría está viajando en la oscuridad en el pantano hediondo, sucio y enlodado. El veinte por ciento cree que el lodo sucio es almizcle y ámbar gris porque están ebrios y se están embadurnando con él en sus rostros y ojos… se tropiezan hasta que se ahogan en él. Sin embargo, el ochenta por ciento comprende que es un pantano y se dan cuenta de que es apestoso y sucio, pero están perplejos y no pueden ver el camino seguro… Así, hay dos soluciones para ellos:

La Primera: hacer entrar en razones al veinte por ciento que está ebrio con un garrote.

La Segunda: señalar el camino seguro a los perplejos mostrándoles una luz.

Miro y veo que ochenta personas están blandiendo garrotes sobre los veinte, mientras la luz no se muestra verdaderamente sobre los ochenta incapaces y perplejos. E incluso si se muestra, ya que quienes la muestran tienen tanto el garrote como la luz en una mano, no inspiran confianza. La persona perpleja se pregunta: “¿Me quiere atraer con la luz y luego golpearme

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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