profecía a los incrédulos obstinados, y de vez en cuando realizó milagros según surgía la necesidad. Pero sus milagros nunca ocurrieron de manera demasiado obvia como para haber obligado a todos a creer, ya sea voluntariamente o no. Porque, según el propósito de los exámenes y las pruebas que el ser humano debe pasar, el camino debe mostrársele sin privarlo de su libre elección: la puerta de la inteligencia debe permanecer abierta y su libertad no debe ser arrebatada de sus manos. Pero si los milagros hubieran ocurrido de forma tan evidente, la inteligencia no hubiera tenido elección; Abu Yahl hubiera creído como lo hizo Abu Bakr, el carbón hubiera valido lo mismo que los diamantes, y no hubiera quedado ningún propósito para las pruebas y la aceptación por elección.
Es una fuente de asombro que mientras miles de personas de distintos caracteres creyeron al observar uno solo de sus milagros, una sola prueba de su profecía, o una palabra suya, o al meramente ver su rostro, algunos desdichados hoy en día se extravían, como si aquellas miles de pruebas de su profecía no fueran evidencia suficiente, a pesar de que todas ellas han llegado a nosotros a través de la transmisión auténtica y con pruebas ciertas, y han hecho que muchos miles de eruditos, pensadores exigentes y distintas personas aceptaran la fe.
Segundo Principio
SEGUNDO PRINCIPIO: El Más Noble Mensajero de Allah (PyB) es un ser humano; por lo tanto él actúa como un ser humano. También es un mensajero y profeta, y con respecto a su profecía, es un intérprete y un enviado de Allah Todopoderoso. Su misión profética se basa en la Revelación, que es de dos tipos:
El Primero es la Revelación explícita. En este caso, el Noble Mensajero es meramente un intérprete y un anunciador, que no comparte en el contenido. El Corán y algunos Hadices Sagrados se incluyen en este tipo de Revelación.
El Segundo es la Revelación implícita. La esencia y el resumen de esto también se basan en la Revelación o inspiración, pero su explicación y descripción se dejaron para el Mensajero. Cuando él explicó y describió esa Revelación, a veces él nuevamente confiaba en la Revelación, o en la inspiración y otras hablaba en términos de su propia comprensión. Y, cuando recurría a su propia interpretación, se basaba en la poder de percepción otorgado a él en nombre de su misión profética, o hablaba como un ser humano y según al uso, costumbre y nivel de la comprensión común.
Así, todos los detalles de todos los Hadices no necesariamente derivan de la revelación pura, ni deberían considerarse las elevadas marcas de su profecía en sus pensamientos y transacciones como se requieren de su participación en el estado humano. Ya que algunos eventos les fueron revelados de forma breve y absoluta; él mismo las describió a la luz de su percepción y según la comprensión común, las metáforas y alusiones de sus descripciones a veces pueden necesitar explicación, o incluso interpretación. Existen, por cierto, algunas verdades que la mente humana puede captar sólo por medio de una comparación. Por ejemplo, una vez, en presencia del Profeta, un ruido fuerte se escuchó. El Profeta dijo: “Este es el ruido de una roca que ha estado cayendo
