Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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seriamente una felicidad mayor que la felicidad mundana que no es más que un destello fugaz de un rayo en relación a un sol eterno.

Undécima gota

Undécima gota

Seguramente, nos esperan maravillas debajo del aparente velo del universo que es extraño y perplejo. Por lo que es necesario alguien extraordinario, que muestre todo lo sorprendente y es necesario que hable de sus maravillas. Es evidente que desde su conducta, ha visto tales maravillas, las ve y dice lo ha visto. Nos enseña más profundamente sobre lo que Allah de los cielos y la tierra, quien nos alimenta con sus bondades, quiere y desea de nosotros.

Por lo tanto, todos deberían dejar cada una de las cosas, correr y prestar atención a este Ser quien enseña numerosas verdades necesarias que despiertan la curiosidad sobre las verdades como estas, entonces ¿cómo es que la mayoría de la gente está sorda y ciega e incluso demente que no pueden ver esta verdad y no escuchan ni entienden?

Duodécima gota

Duodécima gota

Por lo tanto, tal como este Ser es una prueba elocuente y una verdadera evidencia de la veracidad de la unidad del Creador de los seres, así también es una fehaciente y clara prueba de la resurrección de los muertos y la felicidad eterna. Sí, por medio de su guía, él es la razón para el logro de la felicidad eterna y es el medio para conseguirla, así también a través de sus oraciones y súplicas, es la causa de su existencia y la razón de su creación. Repetimos aquí este misterio que fue mencionado en la Palabra Diez, debido a su “estación”.

¡Veamos! Este Ser hace una oración tan suprema que es como si la misma península arábiga y la tierra rezaran a través de esta oración, y ofrece súplicas.

Veamos, también hace ruegos en una congregación tan grande que es como si todos los miembros iluminados y perfectos de la humanidad del tiempo de Adán hasta nuestra era, y hasta el fin de los tiempos, lo siguieran y le dijeran “Amén” a sus súplicas. ¡Y veamos! Está suplicando por una necesidad universal que no es solamente de los habitantes de la tierra sino también quienes habitan los cielos, y todos los seres se unen en su oración declarando: “¡Sí! ¡Oh, Sustentador nuestro! ¡Concédenos eso! ¡También lo queremos!” Y él suplica con tanto deseo, con tanta humildad, de una manera tan amorosa, con anhelo y de manera suplicante que hace llorar a todo el cosmos, llevándolos a unirse a su oración.

¡Y veamos! El propósito y fin de su oración es elevar al ser humano, al mundo y todos los seres desde lo más bajo a lo más alto, de la inferioridad, la desvalorización y la inutilidad a lo más alto; es decir, tener valor, permanencia y deberes exaltados. ¡Y veamos! Busca, pide ayuda y misericordia en una forma elevada y dulce, es como si hiciera que todos los seres, los cielos y la tierra escucharan y los llevara al éxtasis y proclamen: “¡Amén, Oh, Allah nuestro! ¡Amén!”. ¡Y veamos! Pide por sus necesidades a uno tan Poderoso, Generoso, que oye, Conoce, ve todo y es Compasivo; que ve y escucha la necesidad más secreta del ser viviente más oculto y acepta sus súplicas y tiene

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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